El retroceso de la Izquierda

Hola.

De verdad lo siento. Pero aunque lo intento, de verdad que no puedo comportarme como una foca, aplaudiendo todo lo que el líder dice, y engañarme a mí mismo pretendiendo pensar que no pasa nada. Vayamos por partes.

En el recién computado (y no finalizado) proceso electoral, MORENA se presentó como un partido de nueva creación, y su irrupción en el espectro político nacional fue sorpresiva, dado la importancia de algunos de los triunfos obtenidos en el Distrito Federal y en otras partes del país. De acuerdo al cómputo distrital, MORENA sería la cuarta política en el país, y estaría pisándole los talones al PRD. ¿Sensacional, no? Tal vez para López Obrador, pero no para la Izquierda. Y es tal vez, porque considero que no.

Conforme a los datos difundidos por el Instituto Nacional Electoral, en cuanto a los cómputos distritales y con el 99.2% de las casillas computadas, observamos la siguiente votación relativa:

 

Derivado de estas cifras, podemos apreciarque el PRI continúa siendo la primera fuerza política en el país, pese a Peña Nieto y sus traspiés. En el segundo lugar se coloca el PAN. El tercer lugar corresponde al PRD, colocándose por encima de MORENA, que queda en 4° lugar. Aquí abro un paréntesis. Una de las principales tesis que se estuvieron difundiendo en campaña es que MORENA quedaría muy por encima del PRD. No fue así. Retomaré esto más adelante. En 5° queda el PVEM, posteriormente en 6° MC, PANAL 7° y PES 8°. Hasta aquí los partidos con registro.

En cuanto a los candidatos independientes, sólo 1 obtuvo la victoria, Manuel Clouthier; PT y PH quedan sin registro, por no alcanzar el mínimo requerido por la ley, 3%; y los votos nulos obtuvieron el 4.76%.

Antes de pasar al siguiente gráfico, realizaré algunas consideraciones. Aunque resulta impactante el resultado que MORENA pudiera haber obtenido, no lo es tanto. Incluso, desde 2012 hasta el 7 de junio, siempre consideré que MORENA podría obtener entre el 9 y 12% de la votación en esta elección. Fui demasiado optimista.

El cálculo anterior lo hacía a “ojo de buen cubero”, pero estadísticamente, el resultado tendría que haber sido otro. De hecho, el escenario hipotético ideal para MORENA era haber sacado en ésta elección aproximadamente 4,167,025 votos (10.56%), considerando los siguientes factores:

  1. Andrés Manuel López Obrador obtuvo en la elección presidencial de 2012, 15,535,117 votos a nivel nacional (31.64%). De estos, 10,933,302 votos correspondieron al PRD (22.27%), 2,522,927 al PT (05.13%), y 2,078,888 a MC (04.23%).
  2. De esta asignación de votos, para obtener la votación que debía obtener MORENA, se divide entre 2 la votación del PRD (50% para PRD y 50% para MORENA); de la votación del PT, se asigna el 10% para MORENA, y del voto de MC, se asigna el 20% (considerando que el voto del PT fue más duro históricamente que el de MC).
  3. Sin embargo, al hablar de dos elecciones distintas, hablamos de dos niveles de participación ciudadana también distintos. Así, mientras en 2012 la participación fue de 63.14%, en 2015 fue de 42.888%.
  4. Así, ponderando el factor participación ciudadana, aparte de que la votación de MORENA debió haber sido mayor, la del PRD debió disminuir a 3,413,112 votos (8.65%), al igual que la del PT a 2,270,634 votos (5.76%, que no le hacía perder el registro), y la de Movimiento Ciudadano 1,663,110 votos (4.22%).

Es decir, para que quede claro: con este proceso, asignamos a la votación relativa de 2012 (al porcentaje obtenido por cada partido) su valor en votos, conforme al porcentaje obtenido en 2012. O sea, cuánto vale un punto porcentual de 2015 con la votación de 2012.

Sin embargo, la realidad fue distinta. Del escenario hipotético ideal a la realidad, MORENA obtuvo 856,124 votos menos (casi 1 millón de votos menos), mientras que el PRD obtuvo 1,197,415 votos menos, el PT 1,151,820 votos menos, y MC 754,078 votos menos. Es decir, 3,959,437 votos menos. Casi 4 millones de votos menos, considerando a toda la Izquierda.

Si además a esto, consideramos que AMLo, en 2012, mencionó que según sus propias mediciones, MORENA (en los peores momentos de golpeteo político contra AMLO) tuvo al menos el respaldo del 20% la población (¿Qué falló?, Septiembre 5, 2012. https://www.hglc.org.mx/2012/09/05/que-fallo/), estamos hablando de una caída dramática de la preferencia de MORENA a la mitad.

¿Qué pasó entonces? Más allá de lo evidente que fue el retroceso electoral de la Izquierda en este proceso, el resto de los votos (con excepción del PAN, que también tuvo una caída potencial de 134,083 votos menos) el PRI, el PVEM, el PANAL, el PES y el PH ganaron, en conjunto, 4,458,961 votos (utilizando el mismo modelo de estimación que con la votación de la Izquierda). Y si sumamos los votos perdidos por el PAN con los de la Izquierda, obtenemos 4,093,520 votos que pierden en conjunto estos partidos, y ganan los aliados del PRI. En cuanto a los nulos, tenemos un incremento de 1,076,285 votos nulos, cifra considerablemente alta, que no afecta a los aliados del PRI, sino a los partidos de Izquierda.

En términos generales, este fue el comportamiento que tuvieron los partidos políticos del escenario hipotético al real:

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Como podemos apreciar, el PES es el que más votación capitaliza de lo perdido por la Izquierda, al obtener 1,134,188 votos. Sin embargo, el Verde es el segundo partido que más capitaliza los votos perdidos por la Izquierda, lo que sigue contradice todas las tesis que se han formulado en cuanto a la votación del PVEM en esta elección, que consideran que pese a la campaña millonaria y fuera de la ley que realizó, no le alcanzó más que para alcanzar su votación histórica. Comprobamos que esas tesis son erróneas.

Posteriormente, y aunque no alcanzó el registro, ubicamos en tercer lugar al Humanista, que ganó 849,274 votos. En cuarto lugar, vemos que el PRI ganó 689,632 votos y finalmente Nueva Alianza gana 710,896 votos.

Repito: esto no es contrastando la votación de 2012 con la de 2015, haciendo simples sumas y restas. Estos resultados son resultado de una proyección realizada para cada partido, considerando la elección de 2012 como base, y la participación de 2015 como parámetro de medición. Pero regresemos al escenario real. Consideraremos nuevamente los resultados de la elección de 2015 (es decir, olvídense ya de la proyección que mencioné antes).

Si agrupamos los partidos en tres bloques conforme a su afinidad política (los tradicionales), obtenemos las siguientes cifras:

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Es decir, porcentualmente hablando, los bloques de partidos se comportaron de la siguiente forma:

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Como podemos observar, el bloque de aliados incondicionales del PRI es casi de la mitad de la votación, respecto al bloque tradicional de partidos de Izquierda y de derecha. Aquí cabría mencionar, además, que mientras en 2012 los aliados del PRI obtuvieron 40.44%, en 2015 obtienen el 45.67% de la votación (un aumento del 5.23%), mientras que los partidos de Izquierda obtuvieron en 2012 31.63%, en 2015 obtienen 29.81% en conjunto (es decir, 1.98% menos).

Si consideramos el espectro ideológico (es decir, derecha e Izquierda), el aumento en la influencia de la derecha es más dramático aún:

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Es decir, en términos porcentuales, esto es:

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Y si en este ejercicio, consideramos la votación de la derecha con el Pacto por México incluído, la Izquierda queda aún más orillada:

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Esto, en términos porcentuales, es así:

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Los distritos ganados por partido, fueron:

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Es decir, mientras que en 2012 la Izquierda (PRD-PT-MC-MORENA) ganaron 70 distritos, en 2015 se obtuvieron sólo 57. Es decir, 13 distritos menos. En septiembre de 2012, cuando se anunció AMLO que se separaba de los partidos de Movimiento Progresista para conformar MORENA como partido político, advertí que al menos 16 distritos que había ganado la Izquierda estaban en riesgo por su decisión de fragmentar a la Izquierda (Equivocación desastrosa, Septiembre 12, 2012. https://www.hglc.org.mx/2012/09/12/equivocacion-desastrosa/)

Pero si además, consideramos (nuevamente) por bloques los distritos ganados (aliados del PRI + Pacto por México, dado que López Obrador ya declaró que con el PRD ni a la esquina), tenemos una distribución de diputados así:

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Aún sin saber la asignación de diputaciones plurinominales, lo cierto es que Enrique Peña Nieto tiene el control total del Congreso, lo que le permitirá impulsar más reformas neoliberales (como la privatización de la salud o del agua), y tendrá a una “Izquierda” contenta con algunos triunfos pírricos (como sus diputados, o algunas delegaciones en el DF), pero sin el contrapeso real para frenar las reformas estructurales neoliberales que se avecinan, ni mucho menos con la posibilidad de revertir el modelo económico neoliberal.

Este escenario viene a complicar la elección de 2018, donde la Izquierda presentará (por primera vez en mucho tiempo) a tres candidatos presidenciales: Miguel Ángel Mancera, por el PRD; Marcelo Ebrard, por MC, y Andrés Manuel López Obrador, por MORENA.

Así, dividida y fragmentada la Izquierda, difícilmente podrá aspirar a gobernar este país en el siguiente periodo presidencial, y facilitará la perpetuación del PRI en el poder que, además, seguirá profundizando y consolidando el modelo económico.

Ojalá que cuando la Izquierda reaccione, todavía exista país y Patria.

Saludos. Dejen resultados.

El punto de no retorno

Hola.

Han pasado muchísimas cosas desde que escribí por última vez en este blog. Mi ausencia no es en vano: ando escribiendo mi tesis, relacionada con la pobreza en México durante el neoliberalismo. Así, por causas de fuerza mayor, he tenido que alejarme de este espacio.

Sin embargo, han llegado esos momentos imprescindibles en la vida del país. Dentro de la farsa democrática en la que vivimos, hay momentos de luz que nos permiten cambiar nuestro destino como nación, darnos una oportunidad de que, mediante el cada vez más desprestigiado voto, demostrar nuestra inconformidad con el estado actual de las cosas e, incluso, aportar lo suficiente para realizar esa transformación que tanto necesitamos.

Si bien es cierto (y como es público) mi decepción hacia las prácticas internas en MORENA y, en general, del movimiento de López Obrador hecho partido se han hecho patentes, lo cierto es que tampoco podemos desperdiciar estos valiosos momentos que, como sociedad, tenemos. Algo también es cierto: López Obrador no es MORENA, y pese a las grandes incongruencias que ha mostrado en los últimos meses, existen candidatos (pocos, pero los hay) que valen la pena apoyar para que lleguen al Congreso de la Unión. Uno de ellos es Armando Azpeitia, en Hidalgo. Otro es Amílcar Sandoval, candidato a gobernador en Guerrero. Y así hay muchos por todo el país.

Es muy importante aclarar esto, porque estamos en un punto de quiebre para el país, en un punto de no retorno, un punto inflexible. Es importante no olvidar la privatización del petróleo, la reforma en telecomunicaciones (que permite la entrada del capital extranjero al negocio), la reforma laboral, la reforma hacendaria (que generó más impuestos), la reforma fiscal (que creo más ventajas para los bancos), la legalización de que agentes extranjeros porten armas en el país, y la iniciativa aún pendiente que pretende privatizar el agua.

No podemos olvidar tampoco a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, la represión del 1° de diciembre (y otras más), Ayotzinapa, Tlatlaya, y no podemos olvidar que, aunque el PRI ha sido artífice de todos estos agravios en contra de nosotros, el PAN, el PRD, el PANAL y el Verde han servido de comparsa e, incluso, han apoyado y ayudado al PRI a cometer todos estos hechos vergonzosos.

Ahora, más que nunca, y pese a lo cuestionable que hay en todos los partidos, es importante ir a votar. Es importante generar otra dinámica en el Congreso de la Unión. Es importante quitarle poder al PRI.

Así, como siempre (y ahora más que nunca) no votar no es una solución. Anular el voto solamente beneficia al PRI, pues su voto duro si saldrá a sufragar por ellos y, aunque cada vez es menor ese voto duro, aún puede decidir elecciones.

Participemos, analicemos perfiles y candidatos, y votemos contra el PRI. Que se vaya Peña. Y que comencemos revertir el gran daño que le ha hecho a nuestro país desde el Congreso.

Y para los que piensan que me han perdido, no es así. Estoy más que nunca convencido que la salida es por la Izquierda. Pero no por la que se asume a sí misma como Izquierda sin serlo, sino por la de verdad. Por la verdadera Izquierda.

Saludos. Dejen comentarios.

Razones para no alegrarse

Hola.

Leí con mucha atención la encuesta pre-electoral que publica El Economista en su edición de ayer. En esta encuesta, realizada por Parametría, se menciona que, de ser hoy las elecciones intermedias, los partidos políticos que conforman el espectro político nacional tendrían el siguiente resultado:

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De inmediato, los militantes de MORENA echaron las campanas al vuelo, pues esta encuesta arroja, de entrada, un empate técnico entre MORENA y el PRD. Sin embargo, no hay razones para alegrarse, , pues esta encuesta representa, en términos prácticos, un retroceso de la Izquierda en el país. Explicaré porqué.

De acuerdo a la encuesta de El Economista, el PRI continuaría teniendo la mayoría en el Congreso de la Unión, al obtener el 31% de las preferencias electorales. Le seguiría el PAN, con el 27%. Esto quiere decir que la dupla PRI-PAN tendría mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, con el 58% de los escaños uninominales. Suficiente para seguir aprobando reformas estructurales neoliberales.

Sin embargo, este no es el retroceso más importante, sino la pérdida de votos que tendría la Izquierda rumbo a 2015. Haciendo un gráfico comparativo por partido político de la elección presidencial de 2012 (donde la Izquierda sale mejor librada) contra la encuesta pre-electoral de El Economista, encontramos lo siguiente:

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En esta gráfica apreciamos que, mientras el PAN sube votación, el PRI disminuye, el Verde aumenta 5 puntos, Movimiento Ciudadano disminuye 1 punto (aunque no suficiente para perder el registro), Nueva Alianza sube .7%, para raspar el registro de pansazo, y los dos partidos de nueva creación (PES y PH) apenas alcanzan el 1%, por lo que no alcanzan el registro.

Sin embargo, aquí viene la primera revelación: Mientras que el PRD obtuvo en 2012 22%, la proyección para 2015 es de 12%. Por otra parte, MORENA capitaliza ese 10% que el PRD pierde. Es decir, MORENA no gana más votos para la Izquierda, simplemente pasa de un partido al otro. Esto queda demostrado con el siguiente gráfico:

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Sin embargo, hay otra interrogante más. MORENA no gana votos ¿pero la Izquierda en general lo hace? Si revisamos ahora la votación por coalición de 2012 contra los datos agrupados de El Economista, encontramos lo siguiente:

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Aquí podemos apreciar perfectamente la pérdida de votos que tiene la Izquierda rumbo al 2015. El PAN logra recomponerse rumbo a la elección del año siguiente, al ganar 2 puntos respecto al 2012, que fue su piso de votación en los últimos 12 años. Sin embargo, la coalición PRI-Verde (que acompañó a Peña Nieto a llegar a la Presidencia) tiene una ganancia de 3 puntos respecto al 2012. Es decir, a pesar de la desaprobación presidencial (que reconoce la misma encuesta), el PRI-Verde obtiene una aprobación ciudadana (artificial, inducida o no, pero la obtiene) al aumentar su preferencia del voto. Lo mismo hace el PANAL, al obtener .7% más que en 2012.

Lo preocupante viene en el gráfico de la coalición de Izquierda. PRD/PT/MC/MORENA (juntos, en un caso hipotético) no logran la votación que alcanzaron hace 3 años, al perder casi 5 puntos. ¿A dónde se van esos votos que pierde la Izquierda? A la derecha: al PAN, al PRI, al Verde, al PANAL, al PH y al PES. Esto queda más ejemplificado con el siguiente gráfico:

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Es decir, MORENA no consigue ganar votos para la Izquierda, sino que la Izquierda en su conjunto los pierde y, además, de perder el PT su registro, perdería también espacios de representación y en las Cámaras.

La encuesta de El Financiero no es nada alentadora, ni para la Izquierda ni para el país, pues la votación de la Izquierda se encuentra estancada e, incluso, con riesgo de perder más votos, amén de estar dividida y atomizada.

Gran tarea se tiene por delante rumbo al 2015 y al 2018, donde de no cambiar el escenario, estamos frente a una máquina de comprar votos y consciencias imbatible llamada PRI, y donde la Izquierda en general no tiene mucho qué hacer.

Saludos. Dejen comentarios.

Deforma energética

Hola.

Dice la Real Academia Española, que deformar es hacer que algo pierda su forma regular o natural. También lo define como tergiversar, siendo esto dar una interpretación forzada o errónea a palabras o acontecimientos.

En el Congreso Mexicano, desde hace algunos sexenios, y aceleradamente durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, no se ha hecho otra cosa que no sea deformar. ¿Y qué deforman nuestros legisladores? Leyes, con el pretexto de reformarlas.

Las reformas neoliberales que han sido impulsadas en los últimos casi 35 años no responden al interés general, a lo que necesidades requeridas por el Pueblo (que representa la mayor parte de éste país). Las leyes han sido rediseñadas conforme al interés de una clase empresarial y política (definida como oligarquía), cuyos intereses representan los de ellos mismos y no los de la mayoría de la población.

Para tal efecto, se han posesionado y secuestrado al gobierno. Mediante una simulación democrática, han logrado controlar al representante del Poder Ejecutivo y su gabinete, han insertado legisladores para modificar las leyes conforme a sus intereses, han logrado generar un clima de impunidad avalado por jueces y magistrados, han controlado la dirigencia de los principales partidos políticos, y han manipulado a la población mediante los medios de comunicación para que exista un respaldo popular a sus agravios.

El paquete de reformas estructurales (que muchas veces se ha insistido en este blog que provienen de cartas-intención con el Fondo Monetario Internacional [FMI], el Banco Mundial [BM], la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE] y otros organismos) que ha presentado Enrique Peña Nieto, y que un Congreso maniatado, sometido y timorato ante la figura presidencial ha aprobado sin discusión alguna, no son otra cosa que deformas o, dicho de forma correcta, deformaciones.

La deforma laboral ha sepultado los derechos laborales y el espíritu del artículo 123 por los que se luchó durante mucho tiempo; la deforma educativa ha terminado con la responsabilidad del Estado en la educación pública, laica, gratuita y de calidad, y el espíritu del artículo 3°; la deformación del artículo 130 terminó con el Estado Laico; la deforma financiera ha legalizado el embargo, la retención de sueldos y salarios en caso de deudas por créditos, y la pena corporal (cárcel); la deforma en telecomunicaciones fortaleció a Televisa como monopolio y empresa predominante en el sector, legalizó el espionaje que era hecho ilegalmente por el Estado Mexicano, y permitió la entrada de capital extranjero al negocio de la Radio y TV, antes prohibido; la deforma hacendaria homologó el IVA en la frontera, y legalizó los gasolinazos e, incluso, los intensificó.

Dicho sea de paso, además, que los gasolinazos es una medida impuesta desde el gobierno de Felipe Calderón con el fin de homologar el precio de la gasolina mexicana con el internacional, con el fin de que, una vez que las empresas trasnacionales (como Shell, Exxon, Chevron y Texaco) lleguen al país y abran sus gasolineras, puedan competir contra PEMEX (pues de mantenerse el precio bajo, como era antes, no podrían hacerlo).

Nadie duda hoy que estas deformas fueron realizadas para beneficiar intereses económicos muy poderosos, principalmente extranjeros, y que el Gobierno Mexicano trabaja más como un lobby empresarial que como una entidad dedicada a proteger y priorizar los intereses de sus gobernados.

Pero sin duda, y aún con las graves consecuencias que tienen la deformación de las leyes antes mencionadas, la más grave es la deforma energética.

La madre de todas las reformas, como la han calificado Peña Nieto y su gabinete, es la reforma energética, que en los días pasados ha sido aprobada e impuesta por el Congreso de la Unión por el PRI, en complicidad con el PAN, el PVEM, el PANAL, y con la oposición bipolar voluble simulada del PRD.

Se ha modificado la Constitución en sus artículos 25, 27 y 28 para permitir la inversión extranjera en el sector energético (eso si, repitiendo hasta el cansancio que el petróleo seguirá siendo de la nación, aunque no dicen que en el subsuelo y que, una vez que salga de él, se perderá la propiedad por completo). En las leyes secundarias, han violado por completo el espíritu constitucionalista del artículo 27 y del Decreto de Expropiación Petrolera del General Lázaro Cárdenas, y han puesto y generado las reglas a modo para el capital trasnacional petrolero.

Las nuevas leyes permiten el despojo de las tierras por parte de las empresas trasnacionales para la búsqueda y extracción de petróleo, avaladas por el Gobierno bajo el concepto de “utilidad pública” pero para beneficio privado; no se especifican las tasas de impuestos conforme a los márgenes de utilidad de las empresas extractoras; tampoco existen regulaciones para evitar catástrofes medioambientales que pudieran existir derivado de los procedimientos poco ortodoxos que las empresas petroleras trasnacionales utilizan para obtener el producto (véase el caso Chevron en Ecuador, o el caso Shell en Nigeria) y, finalmente, dejan en un futuro incierto nuestro futuro económico y nuestra viabilidad como nación independiente, convirtiéndonos en tierra de nadie (casi literalmente).

En pocas palabras, la reforma energética da todas las garantías necesarias y no necesarias al capital extranjero trasnacional, y deja sin garantías y en absoluta indefensión a la población en general.

Ningún llamado será atendido. Peña Nieto está pagando con creces a quienes le financiaron su campaña presidencial y aseguraron el regreso del PRI a los Pinos. El PRI está subordinado a los grandes organismos financieros. Penchyna y compañía están entregados a las grandes corporaciones trasnacionales.

La instauración de la corpocracia mexicana es un hecho, acompañada de una oligarquía rapaz y dominante. Felicitemos pues, a aquellos que vendieron el país a cambio de una despensa Soriana, de souvenires del candidato presidencial priísta, de materiales de construcción, de la promesa de un cargo en el gobierno, o de quienes, en medio de su estupidez infinita, no sabían lo que hacían o por quién votaban, pues era más fácil creerle a Televisa, que informarse de lo que había detrás del hombre que, sin remordimientos y tal cual psicópata, ha desgraciado la vida de muchas generaciones hacia adelante.

Estamos en el punto de no retorno. El daño al país está hecho. Y costará muchos años y generaciones revertir el actual proceso de descomposición política, social y económica que está culminando. Que Dios (si existe) nos agarre confesados, porque nos va a cargar el payaso.

Saludos. Dejen comentarios.

Marranadas

Hola.

A una semana de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, la selección mexicana de futbol se enfrentó a su similar de Bosnia en un partido amistoso. El resultado final fue de 1 gol contra 0  en favor de los balcánicos.

Al finalizar, Miguel “El Piojo” Herrera, durante la conferencia de prensa, describió como marranadas las hechas por el equipo bosnio, al alinear a un equipo distinto del anunciado previamente. Es decir, de tener un partido pactado a modo, para que la selección mexicana se viera bien (al menos en lo que llega el Mundial), paso a ser uno serio para el que no estaban preparados, y en consecuencia el equipo se descompuso. Fueron exhibidos, y desnudaron a un equipo mexicano sin pies ni cabeza, cuyo video motivacional y publicitario para creer en ellos fue desmontado e, incluso, ridiculizado.

Justificó entonces Herrera que el desempeño del equipo nacional no fue el óptimo debido a los cambios en la alineación, lo cual es cuestionable, pues en enfrentamientos de cualquier índole (futbolísticos, políticos, etc.), el adversario no te va a pedir permiso para hacer las cosas, simplemente las hace porque busca obtener el mayor beneficio posible, que es derrotar al contrario.

Lamentables declaraciones para un individuo en el cual (equivocadamente, pero así es) está depositada la esperanza panbolera de un pueblo, y cuya frustración demuestra, anticipadamente, lo que será la debacle de un equipo de futbol que responde a los intereses económicos del duopolio televisivo Televisa-Azteca.

Tal vez un cambio de alineación puede ser calificado como marranada, aunque no lo sea. Marranadas es que Televisa le quiera tomar el pelo a la gente, haciéndole creer que la selección mexicana de futbol puede ganar la Copa del Mundo, y que además el aparato publicitario del poder lo utilice en son de concretar sus macabros planes.

Verdaderas marranadas son las hechas por aquellos a quienes el entreguismo a cambio de favores y canonjías los mueve para debatir, durante la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, las leyes secundarias de la Reforma en Telecomunicaciones y la Reforma Energética.

Las marranadas se extienden al ámbito energético, y el chiquero pareciera Hidalgo. David Penchyna, deshonroso hidalguense y principal promotor de la entrega de los recursos energéticos nacionales a las depredadoras trasnacionales extranjeras, calificó como “debate de idiotas” (sic) la discusión sobre el porqué se empalmaba el debate de las leyes secundarias con la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, y con esas palabras pidió un debate de altura. Debate de altura en el que, por supuesto, todos los no alineados al PRI y el Pacto por México no están incluídos, y que como dijera el compañero de fórmula de Penchyna en febrero de este año, Omar Fayad, “consultar al Pueblo -sobre este tema- llevaría a la anarquía”.

Aunque podríamos definir de cínicas las marranadas de estos personajes priístas, son peores las marranadas simuladoras de los perredistas, quienes en el discurso y en los medios de comunicación pregonan, y juran por la Virgen de Guadalupe y todos los santos que se oponen al gobierno de Enrique Peña Nieto y sus reformas neoliberales, pero pactan en lo oscurito con ellos y están dispuestos a impulsar sus reformas, la agenda presidencial e, incluso, los tiempos mundialistas de discusión de las reformas. Eso si, simulando oponerse en un estado de dignidad inexistente.

Estas marranadas ya pactadas por las tres principales fuerzas políticas en México (PRI, PAN y PRD) instaurarán definitivamente (y al menos por un tiempo) el estado neocolonial en el que han sumido a México en los últimos 30 años.

Sin embargo, poco les importa continuar con sus marranadas, pues bien saben los políticos prianperredistas que el Pueblo no hará nada. Ya nos han tomado la medida: hacer marchas y mítines ya no sirve de nada, pues saben que no pasará de una nota periodística anecdatoria más y, por el contrario, servirá como válvula de escape hacia el enojo que se va acumulando día con día.

Pues al fin y al cabo, revolcándose en el chiquero son felices, pues mientras los cerdos gobiernen la granja del Señor Jones, y aunque los animales sean iguales aunque haya animales más iguales que otros, continuarán haciendo sus marranadas hasta donde la imaginación les brinde espacio e ideas. Siempre, por supuesto, obteniendo sus prebendas con el favor electoral del Pueblo.

Saludos. Dejen comentarios.

La regresión

Hola.

La historia es de todos conocida: tras un conflicto entre trabajadores y empresas petroleras trasnacionales extranjeras, y después de varias reuniones para arreglar el conflicto, en el que -a decir de las empresas- no era suficiente la palabra del Presidente de la República, el viernes 18 de marzo de 1938, a las 20:00 horas, el presidente Lázaro Cárdenas del Río firmaba el decreto que concretaba la expropiación de la industria petrolera, y lo daba a conocer a las 22:00 horas en Cadena Nacional a través de las distintas cadenas radiodifusoras del momento.

Durante mucho tiempo, los intereses en torno a esta industria revolotearon como buitres para recuperar lo perdido. Así, Miguel Alemán legalizó los anticonstitucionales contratos-riesgo con las empresas petroleras extranjeras que aún seguían recibiendo la indemnización del Gobierno Mexicano por la expropiación, los cuales fueron cancelados en definitiva gracias a un presidente patriota, Adolfo López Mateos, quien además nacionalizó la industria eléctrica.

Posteriormente, Gustavo Díaz Ordaz creó el Instituto Mexicano del Petróleo con el fin de desarrollar la tecnología necesaria, así como capacitar a los trabajadores petroleros, con el fin de que PEMEX fuera una empresa competitiva frente a los grandes gigantes del mercado.

Después de la incorrecta política petrolera implementada durante la década de los 70’s y la consecuente crisis económica derivada de las equivocadas decisiones, se decidió cambiar el modelo económico gracias también al arribo de una camarilla de tecnócratas que se apegaron a pies juntillas a los dictados y mandamientos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), derivado de los créditos que estos organismos otorgaron al Gobierno Mexicano para superar su crisis a cambio de cartas-intención que, en esencia, mandataban privatizar las empresas propiedad del estado (es decir, venderlas al capital privado nacional o extranjero) y achicar el Estado al máximo posible para permitir que el mercado y la “mano invisible” resolvieran todos los problemas del país, cambiando el modelo económico de uno que privilegiaba la producción y el mercado interno, además de ser nacionalista, a uno que privilegiaba las privatizaciones, las importaciones, la especulación y el entreguismo: el neoliberalismo.

Así, durante 5 sexenios vendieron todo lo que pudieron: minas, bancos, telecomunicaciones, puertos, carreteras, litorales, empresas productivas, ejidos, pensiones, ferrocarriles, aeropuertos, aerolíneas, y un interminable etcétera. Al finalizar el sexenio de Calderón, sólo quedaban dos industrias nacionales: la eléctrica y la petrolera.

La industria eléctrica sufrió una semi-privatización desde el sexenio de Zedillo en lo legal, y desde Fox en la práctica, pues dejaron en manos de particulares nacionales y extranjeros la generación de electricidad, la cual era comprada y distribuída por Comisión Federal de Electricidad, la cual -a su vez- fue parando sus plantas de producción de electricidad o manteniendo niveles de producción muy bajos (estimados al 40% de su máxima capacidad). En el caso de Luz y Fuerza del Centro (una empresa que nunca permitió aplicar las medidas de CFE) fue extinguida en 2009, como preámbulo a la reforma energética actual.

La industria petrolera, por su parte, sufrió el deliberado abandono paulatino de sus plantas de producción y su consecuente deterioro durante 30 años, la altísima carga fiscal impuesta por el Gobierno Federal para ahorcarla financieramente, la nula inversión en sus plantas, la decisión de exportar petróleo crudo e importar el mismo petróleo ya procesado en vez de procesarlo aquí, la corrupción de su sindicato y el desmantelamiento paulatino de la industria y de la empresa, generando problemas de inviabilidad económica y como un modelo de ineficencia, que a pesar de esto logró mantener la producción a niveles sorprendentes.

Aún así, especialistas y políticos de distintos colores e ideologías decían que había aue hacer dos cosas para reactivar el sector energético: que CFE incrementara la generación de sus plantas de producción de electricidad al 100%, y que se eliminara gran parte de la carga fiscal de PEMEX para estimular la inversión en mantenimiento y modernización de plantas, oleoductos, instalaciones y demás bienes de producción de petróleo, así como el destino de más recursos para el Instituto Mexicano del Petróleo para creación de brigadas de exploración y generación de nuevas tecnologías.

Enrique Peña Nieto compró la Presidencia de la República con el apoyo de muchos intereses fácticos, políticos y económicos muy poderosos con un único fin: terminar la obra inconclusa de privatizaciones y enajenación del sector público, y devolver la industria energética a las empresas petroleras privadas nacionales y trasnacionales. Gracias al entreguismo practicado por los tres partidos políticos con mayoría en el Congreso de la Unión (PRI, PAN y PRD), las reformas estructurales neoliberales pendientes fueron aprobadas con tranquilidad, comodidad y una mínima oposición.

La reforma energética, en concreto, fue aprobada en dos partes: la primera, con el apoyo del PRI y el PRD, despetrolizando la economía y basándola en impuestos con la Reforma Hacendaria, y la segunda, con el apoyo del PRI y del PAN, generando los mecanismos legales para abrir el mercado energético: en la industria eléctrica, abriendo todo el sector para la participación del capital privado, tanto en la generación convencional de electricidad como en el desarrollo de nuevas tecnologías energéticas, y en la industria petrolera, permitiendo la exploración, perforación, extracción, producción, refinamiento, distribución, comecialización y venta del petróleo (es decir, en toda la cadena de producción del petróleo) por parte de privados nacionales y extranjeros, dejando en manos de una Comisión Nacional de Hidrocarburos sin presupuesto la regulación del mercado.

No obstante, el mercado energético ya estaba siendo minado por los intereses trasnacionales, pues semanas antes de la aprobación de la reforma energética, se había concesionado una franja de 345 km en Chicontepec, Veracruz, a favor de las petroleras extranjeras trasnacionales privadas Halliburton, DWF y Petrolite. A principios de año (ya aprobada la reforma energética), PEMEX licitó bloques del Golfo de México a favor de Lukoil, la mayor empresa petrolera privada de Rusia.

Contrario a las inercias internacionales en el sector, las cuales indican una mayor protección a las empresas paraestatales petroleras, así como la nacionalización del petróleo, en México se ha optado por privatizar el sector en beneficio de las naciones occidentales industrializadas y de las bóvedas de dinero de las rapiñeras empresas trasnacionales petroleras.

Así, el 18 de marzo de 2014 se conmemora el primer año de la expropiación petrolera sin expropiación, sin petróleo, sin propiedad y con soberanía de membrete, pues sin duda la contrarreforma energética de Peña Nieto ha significado la regresión más importante de los últimos 100 años. Y considerando el resto de las reformas neoliberales, hemos llegado a un nivel de explotación y dependencia económica similar al que existía durante el porfiriato o, peor aún, en el México Colonial del siglo XVI y XVII.

La regresión es modernizada, pues ahora no hay tiendas de raya, pero hay Wal-Mart y Elektra; no hay latifundistas, pero hay agroindustrias que pretenden apropiarse de toda la tierra, y alimentarnos con transgénicos; ya no hay esclavitud, pero hay un salario por hora con una jornada de 8 horas que, de ser necesario, se alarga sin pago hasta que el jefe considere prudente, siendo tu premio la permanencia en tu trabajo; ya no hay analfabetismo por falta de escuelas, sino por falta de dinero para educarte; ya no hay guerra entre liberales y conservadores, ahora hay regiones intransitables por el crimen organizado; ya no están “los científicos” en el poder, ahora están los tecnócratas neoliberales; ya no está la terrible dictadura porfirista de 33 años, ahora está la dictadura perfecta de 85 años; ya no está Don Porfirio en el poder, ahora están los hijos bastardos de la Revolución, el PRI, que prometió liberar al Pueblo y se han convertido en el mismo verdugo que quitaron del poder.

La siguiente lucha de transformación no será una lucha cualquiera, sino nuestra segunda independencia, pues los actuales hijos bastardos de la Revolución han vendido y saqueado al país, llevándolo a una descomposición y aun daño social irreparable. La desfiguración de los hijos bastardos fue tal cual sucedió con los cerdos en la Granja del Señor Jones, que se transfiguraron hasta hacerse irreconocibles. Y siguen al pie de la letra el designio final de los cerdos donde, al fin y al cabo, todos los animales son iguales, aunque hay animales más iguales que otros.

Feliz expropiación petrolera. Impidamos la entrega y enajenación de nuestros recursos naturales. Que viva Cárdenas, y que se vayan las trasnacionales. Que viva México, y que muera el mal gobierno. Que muera el tirano, y que viva la libertad y la justicia.

Saludos. Dejen comentarios.