ABC de la privatización petrolera

Hola.

Fieles a su tradición, todos los políticos del PRI buscan simular, mediante palabras rebuscadas o conceptos de difícil comprensión para el grueso de la población, sus verdaderas intenciones en cuanto a un tema o postura. No, no es que mientan. Simplemente buscan la forma de decir las cosas de forma elegante, haciendo que una palabra adopte dos o más significados.

Así, cuando se refieren a que PEMEX no se privatizará con la gran reforma energética que Enrique Peña Nieto enviará al Congreso después de las elecciones es totalmente cierto. Y cuando aseguran que los hidrocarburos seguirán siendo de la Nación, también es cierto. Sin embargo, también es cierto que habrá privatización si pasa la contrarreforma energética. Aunque parece que una cosa se contradice con la otra, no es así, pues las tres aseveraciones son ciertas. Explicaré esto.

Primero definiremos qué es el petróleo, la industria petrolera, y PEMEX. El petróleo es una mezcla homogénea de compuestos orgánicos, principalmente hidrocarburos insolubles en agua. Es un recurso natural no renovable y actualmente también es la principal fuente de energía en los países desarrollados. Tiene distintos usos y derivados, entre ellos la gasolina, el plástico, disolventes, fertilizantes, pesticidas y miles de productos de la industria química. Por definición, es el producto base de la industria petrolera, y en el caso mexicano, es propiedad irrenunciable de la Nación. En 2011, México fue el 8º país productor más importante del mundo de éste producto, el petróleo.

La industria petrolera, por su parte, es la industria que procesa el petróleo. Parece pleonasmo, pero no lo es. Ésta industria incluye procesos globales de exploración, perforación, extracción, almacenamiento, refinación, transporte (buques petroleros, camiones, oleoductos), distribución, venta y comercialización del petróleo. La industria petrolera puede ser propiedad pública (a cargo del Estado), privada (con uno o varios dueños, autodenominados socios, y generalmente conocidos como empresarios o, en su forma más moderna, “emprendedores”), o mixta (es decir, se combinan capital privado y pùblico en una empresa, donde el porcentaje depende de la cantidad de acciones que tengan el Estado y sus socios privados).

Finalmente, definiremos qué es PEMEX. PEMEX son las siglas de PEtróleos MEXicanos, una empresa paraestatal creada tras la expropiación petrolera decretada por el General Lázaro Cárdenas del Río, en 1938. PEMEX es un conjunto de trabajadores, bienes, inmuebles, fierros, maquinaria, transportes (marítimos y terrestres), ductos, y demás activos que tiene en su propiedad. También PEMEX es la empresa que, por mandato constitucional, es la única facultada en el país para procesar el petróleo. Es decir, es un monopolio público estatal de la industria petrolera nacional (y no por ser monopolio es malo, pues es una empresa pública; los monopolios dañinos son, de hecho, los monopolios privados). En 2011, fue la 8ª empresa con mayor producción de petróleo en el mundo. Es decir, de todas las empresas petroleras públicas, mixtas y privadas que existen en el mundo, PEMEX fue el 8º productor, procesador y vendedor de petróleo en el mundo. Nada mal para una empresa con tanta corrupción y atraso tecnológico.

Ahora bien, ya definido qué es el petróleo, la industria petrolera, y PEMEX, explicaremos el doble lenguaje utilizado por Enrique Peña Nieto y los priístas cuando realizan aseveraciones con respecto a su contrarreforma energética.

Peña Nieto dice que no habrá cesión de los hidrocarburos, pues éstos seguirán siendo propiedad irresticta e irrenunciable de la Nación. Partiendo del entendido que hace el artículo 27 constitucional, de que el subsuelo y todo lo que existe en él, incluyendo el petróleo y los hidrocarburos es de la Nación, el petróleo es y seguirá siendo parte de la Nación, y en consecuencia la propiedad de los hidrocarburos seguirá siendo Estatal.

Peña Nieto dice que PEMEX no será privatizada. Es cierto. En el esquema planteado por Peña Nieto, no necesitas no ceder la propiedad de los hidrocarburos, ni la propiedad de la empresa PEMEX a manos privadas para privatizar. En ese entendido, la propiedad de PEMEX como empresa seguirá siendo de la Nación.

Sin embargo, en la contrarreforma actual no se está planteando la privatización del petróleo ni de PEMEX, sino de la industria petrolera en su conjunto. Realizando la reforma al artículo 27 constitucional (tal y como se advierte en los puntos 55-60 del Pacto por México) para que los privados puedan tener concesiones en el ramo petrolero, no es necesario vender PEMEX, ni ceder la propiedad estatal, sino simplemente concesionar su exploración, perforación, extracción, almacenamiento, refinación, transporte, distribución, venta y comercialización del petróleo a manos privadas. Dicho de otra forma, se cederá la cadena productiva del petróleo a particulares, algo actualmente prohibido por la constitución. Y de nada nos sirve mantener la propiedad del petróleo en el subsuelo, ni la propiedad de la nación sobre PEMEX, si en realidad lo importante y sustancial de todo, que es la industria petrolera es vendida o regalada a particulares nacionales o extranjeros.

Los tan invocados “contratos de riesgo” que firmaría PEMEX con empresas trasnacionales privadas (como Exxon, Mobil, Shell, Texaco, Chevron, Repsol y British Petroleum), donde éstas empresas “compartirían” el riesgo de realizar la cadena productiva junto a PEMEX, es sólo una máscara simuladora para ceder ganancias que actualmente no reciben dichas empresas porque constitucionalmente están impedidas para participar en el negocio del petróleo en México, y que sólo recibe PEMEX sin repartir a nadie (lo cual no está mal, por cierto).

La “apertura” que estarían realizando de PEMEX no es en PEMEX, sino en la industria petrolera. En la cadena productiva del petróleo. Es dejar que empresas privadas ajenas a PEMEX entren al negocio del petróleo. Es privatización pura y simple. Y la privatización implica que el 100% del dinero que iba a una empresa pública, con lo que se construían hospitales, carreteras, escuelas, alumbrado público, y demás, ahora irán a parar al bolsillo de unos cuantos empresarios que (obviamente) no lo repartirán, sino que sólo amazarán y agrandarán sus fortunas.

La contrarreforma energética planteada por el PRI, Peña Nieto y el Pacto por México (donde además están el PAN y el PRD) propone privatizar (o “abrir”, utilizando el lenguaje peñista) la exploración, perforación, extracción, almacenamiento, refinación, transporte, distribución, venta y comercialización del petróleo. Y que además, el petróleo que se encuentra en las aguas profundas del Golfo de México sea extraído por las grandes empresas petroleras trasnacionales en exclusividad, dado que PEMEX no cuenta con la tecnología necesaria para realizar extracción en aguas profundas y, además, resulta más barato cederle a otros el 100% de las ganancias por la extracción de éste petróleo, que en comprar la tecnología necesaria para hacerlo, y que ese 100% de ganancias vaya al Pueblo de México.

Y para simular éste gran atraco, dejarán a PEMEX con exclusividad de extracción en los yacimientos terrestres (los cuales se están acabando) y los de plataforma marina continental baja (que igual, ya se están acabando).

Sin embargo, existe un remanente que, derivado de la privatización de la industria petrolera, ya no se generaría para gasto público social, sino que habría un faltante, pues actualmente PEMEX aporta 40 centavos de cada peso del presupuesto federal que descenderían si la industria petrolera ya no es exclusividad de la Nación. Éste faltante se cubriría con una gran reforma hacendaria que subiría el IVA del 16 al 21%, y además se homologarían (es decir, pagarían parejo) productos que actualmente no pagan IVA, como los alimentos, medicinas, libros y educación, que están exentos de IVA.

Así, la privatización de la industria petrolera mexicana no nos conviene a nadie. Solamente beneficiaría a unos cuantos políticos que seguramente ya son socios de alguna empresa petrolera trasnacional, a los empresarios dueños de esas empresas trasnacionales, y a los países industrializados que actualmente tienen problemas para conseguir petróleo (y que sólo a base de invasiones lo consiguen). Europa y USA se salvarían de su crisis (inevitablemente), pero a costa nuestra.

Sin embargo, la industria petrolera mexicana sólo podrá defenderse y mantenerse cmo propiedad de la Nación si existe la movilización y acciones suficientes como para detener éste gran robo que se pretende hacer a México después de las elecciones del próximo 7 de julio. Y de no defenderse, no habrá tarjeta Soriana suficiente que saque del atraso, la pobreza y la miseria a éste país después de que nos hayan despojado de todo, pues las industrias petrolera y eléctrica es lo único que nos queda como Patrimonio Nacional.

Si no lo defendemos, seremos en definitiva una colonia simulada, esclavos en nuestra propia tierra, y estaremos a merced de los designios de un pequeño grupo de gente oligarca viviendo en otra parte, pero con el poder suficiente para hacer, en el momento que quieran, de México S.A. una franquicia transferible y desechable.

Saludos. Dejen comentarios.

El pacto

Hola.

Cada vez que nación o individuo alguno hace o quiere hacer alguna atrocidad, siempre lo hace “en nombre de Dios”. Es una práctica que se ha desarrollado durante muchos siglos y que, lejos de disminuir, aumenta la periodicidad con que ésta se justifica. Así también son los priístas (y no sólo ellos, sino en general todos los traidores), quienes en nombre de “México” o de la “Patria”, preparan sus tropelías con los que engañan al Pueblo para después, como es costumbre, traicionarlo.

Así, en los días pasados, tres de los principales partidos políticos firmaron en denominado Pacto por México, el cual regaló una fotografía a Enrique Peña Nieto como cualquiera que hubiera envidiado Calderón durante 6 años.

Sin embargo, más allá de la fotografía, lo cierto es que ese acto selló el triunvirato totalitario PRIANPeRreDista, pues mediante la coptación de la “izquierda moderna”, la “izquierda moderada”, o dicho con todas sus letras: la izquierda entreguista y simuladora, consiguieron la garantía de contar con una fuerza absoluta e inmoderada en el Congreso de la Unión, para que las contrarreformas de Peña Nieto sean aprobadas sin sufrir rasguño alguno.

Así, la agenda de Washington está asegurada. El moribundo neoliberalismo tiene una dosis de oxígeno y electroshocks, el cual resultará en una aprobación segura de las contrarreformas fiscal (la cual aumentará el IVA del 16 al 21%, además de que gravará alimentos, medicinas, educación y libros), la energética (la cual probablemente no privatice a PEMEX como empresa, pero sí el producto que procesa PEMEX, que es el petróleo), la educativa (en la cual está en riesgo los contenidos de la educación a nivel básico, la privatización simulada de la educación pública básica, y la privatización y desmembramiento de los grandes centros de estudio, como el IPN y la UNAM), y la de salud (en la cual se desmantelarán los servicios públicos de salud y se privatizará el IMSS y el ISSSTE).

La resistencia y oposición que había en el Congreso quedará minimizada, aislada y finalmente anulada. Muy poco podrán hacer los pocos legisladores que, haciendo dignidad a su cargo, manifestarán su rechazo a dichas medidas políticas y económicas, y sucumbirán ante el embate mayoritario y aplastante de los muy sonrientes firmantes del Pacto por México.

A los firmantes poco les importó las consecuencias que traerán sus actos. Cristina Díaz, en plena representación del Partido de Estado; Gustavo Madero, queriendo rescatar lo poco que ya queda de su partido, aspirando que ésta fallida alianza le ayude a reconstruir y recomponer al PAN; y Jesús Zambrano, actuando a motu propio, y entregando a la izquierda como lo hizo Talamantes en 1989 en el pacto firmado con Carlos Salinas de Gortari entre PRI, PAN y PFCRN.

Vienen tiempos difíciles, sobre todo porque (como mencioné antes) los atropellos que realizarán al Pueblo serán “en nombre de México”, apoyados por el poder mediático del duopolio televisivo Televisa-Azteca, donde la farsa democrática se ha descubierto de capa y ha destapado cínicamente el totalitarismo que han legitimado las principales fuerzas políticas “opositoras”.

El camino ya ha sido recorrido antes (por Hitler), y también está marcado: después de ésto, seguirá el control sobre los gobernadores, los cuales serán coptados con canonjías o sustituídos conforme a los intereses oficiales; los líderes sindicales, sustituídos y sumisos ante el poder;  posteriormente, los partidos entreguistas comenzarán a fusionarse y/o disolverse, y finalmente vendrá el poder casi absoluto, con sólo una oposición real: MORENA.

De no aprender de los errores del pasado, corremos un grave riesgo de repetirlos en nuestra tierra y con nuestra gente. Claro, todo ésto “por México”, “por el bien de la patria”, y “en nombre de Dios”.

Saludos. Dejen comentarios.

El destino final

Hola.

El día de hoy fue aprobada la Reforma Laboral de Calderón en la Cámara de Diputados, con una alianza final del PRIAN (y donde Acción Nacional traicionó al PRD, con quien se había comprometido a frenar las iniciativas retrógradas priístas), y con la cual, dadas las cosas, será también aprobada en el Senado de la República.

Ya lo he dicho en otras ocasiones que éstas reformas no responden ni siquiera a una iniciativa de Peña Nieto al respecto (incluso, dudo que Peña Nieto tenga iniciativa para algo, pero eso es otra cosa), sino que responden a una serie de reformas estructurales redactadas y dictadas desde Washington, consensadas por el G-8, y puestas en práctica por el G-20, cuyo fin último es la profundización del modelo económico neoliberal y del sistema capitalista, no importando las consecuencias de sus imposiciones. Sin embargo, ésta contrarreforma laboral no es la única ley que deberá ser aprobada dentro del paquete de reformas estructurales. Ya se vislumbra en el horizonte por lo menos dos más: la reforma fiscal, y la reforma energética.

La reforma fiscal que Peña Nieto estaría enviando al Congreso durante el próximo periodo de sesiones tiene como fin último gravar todos los productos (incluyendo alimentos, medicinas, libros y educación, que actualmente están exentos) con el IVA (Impuesto al Valor Agregado). En días anteriores, José Ángel Gurría -Secretario General de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), y que también es ex-Secretario de Hacienda del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, o sea, priísta- “recomendó” al gobierno de Peña Nieto homologar el IVA al 19% “general, sin excepciones, sin tasa cero y sin diferencias en las fronteras” (Recomienda OCDE a gobierno de Peña homologar IVA a 19%. Martes 06 de Noviembre de 2012. http://redaccion.xhglc.com.mx/?p=6830).

Sin embargo, existe información de que ésta cifra sería el aumento conservador, por decirlo de alguna forma, porque existen especialistas (y López Obrador) que dicen que la meta es subirlo y homologarlo al 22%. Ésto, aunado a la pérdida anual del poder adquisitivo de los trabajadores en cuanto al salario mínimo, sumado con la reforma laboral recién aprobada, sería un desastre.

Por otra parte, la reforma energética que también estará presentando Peña Nieto ante el Congreso es tramposa y engañosa. Se maneja el doble discurso de no privatizar PEMEX (como empresa), pero se pone a disposición de las trasnacionales el petróleo (es decir, el producto que trabaja PEMEX en sus diferentes formas: exploración, perforación, extracción, procesamiento y distribución) y la renta petrolera (es decir, las ganancias del producto petrolero), en una clara y absoluta privatización.

De nada le sirven a la nación tener una red de gasolineras que están concesionadas y que lo único que pertenece a PEMEX es la imagen corporativa (pues la venta de las gasolinas las obtienen los concesionarios y no PEMEX), así como tampoco servirá de nada tener la rectoría sobre un montón de instalaciones, fierros, líderes sindicales y trabajadores cuando lo que debería generar PEMEX, que (vuelvo a repetir) es la exploración, perforación, extracción, procesamiento y distribución no lo va a hacer, y se quedará parte del producto en manos de Shell, Exxon, Mobil, Chevron, Texaco, British Petroleum, y demás empresas petroleras voraces.

Éstas contrarreformas (desde mi punto de vista) pasarán sin problemas, pues habrá manifestaciones en las calles, pero no contundentes, la sociedad en general no se movilizará, e incluso compartirán la idea de que así tiene que ser. La muestra me la han dado dos situaciones: la venta del voto y la votación a favor de Enrique Peña Nieto (para lo cual la memoria histórica no fue un factor de cambio), y la casi nula movilización de la sociedad civil ante la aprobación de una reforma laboral que afectaba sus intereses directos, y ante la cual no hubo la respuesta que tendría que existir.

Yo no soy de los optimistas que espera en que el Pueblo reaccione en éste momento, dado que si no reaccionó con los dos hechos mencionados anteriormente, no hay razón por la que ahora lo haga.

El destino final, sin duda será el parecido al de Argentina en 2001, donde en ése momento las contrarreformas neoliberales y las recetas dictadas desde el exterior (Washington, en concreto) y que llegaban con recomendaciones vía el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial se hicieron insostenibles, entonces la economía se cayó, y fue hasta ese momento (cuando los argentinos ya habían perdido todo, y no tenían ni para comer) que entonces reaccionaron, cambiaron el gobierno, la clase política y la política económica, y entonces comenzaron una espiral cuesta arriba. Yo espero que ese sea el mejor escenario para México.

El otro es mucho peor, y es parecido al caso chileno, donde lograron deponer al dictador Pinochet después de muchos muertos, pero jamás cambiaron la política económica, pese al cambio de gobierno y de clase política. Y una nueva generación les ha venido a enseñar a luchar a aquellos adultos que se conformaron con sólo la alternancia en el poder. Sin embargo, la lucha que ha dado ésta nueva generación en Chile no ha conseguido ablandar, en lo más mínimo, al modelo neoliberal enquistado, en gran parte por el origen de Piñera, pero en gran parte también porque esa socialdemocracia que gobernó con Bachelet no hizo los cambios necesarios que necesitaba el país porque no se atrevieron, o porque así les convenía.

De ser el segundo escenario para México, tendrá que pasar mucho tiempo antes de que las cosas verdaderamente cambien. Pero, para entonces, quien sabe si México siga existiendo como país soberano, si seamos un protectorado más, una colonia formalmente reconocida, o bien un estado más de el país de las estrellas.

Saludos. Dejen comentarios.

¿Hasta dónde llegarán?

Hola.

No es sorpresiva la aprobación de la reforma laboral. La confabulación PRIAN (en complicidad con el Verde, así como la simulación del PANAL al abstenerse), la dominación y opresión por parte de la oligarquía dominante, y la profundización del modelo neoliberal que se está cayendo a pedazos en Europa y USA, y que sostienen artificialmente en México, pese  a que el país se cae también a pedazos.

Y no es sorpresivo, porque han preparado el terreno durante años para llegar a éste punto: ha habido un proceso de alienación, impulsado principalmente por su principal brazo articulador, el duopolio Televisa-Azteca, que ha conllevado a un proceso de adormecimiento de la consciencia social y de clase, un adoctrinamiento con respecto a valores no morales pero imperantes en la sociedad (valor supremo de lo material, superficialidad, “éxito” a costa de lo que sea), y han conseguido satanizar lo bueno, y santificar lo malo (para el Pueblo y la gente). Su instrumento de propaganda (similar al que creó Goebbels y utilizaba Hitler en la Alemania Nazi), hay que reconocerlo, funciona a la perfección.

Un caso que en su momento tomó mi atención (y que además, se encuentra documentado en Sobre la elección en el SME, http://blog.hglc.org.mx/?p=957), fue el mes previo a la extinción de Luz y Fuerza. Durante el mes previo, Televisa y TV Azteca no dejaron de informar, día con día, de los “abusos” que cometían los trabajadores de la empresa paraestatal, así como de las explosiones que se daban en el Centro Histórico casi todos los días, debido al “abandono y mal mantenimiento” de las instalaciones subterráneas, y a gritos en coro decían que Calderón tenía la “histórica posibilidad” de terminar con Luz y Fuerza, una empresa que se había convertido (según los portavoces oficiales) en un “gran lastre para México”. Así, el 10 de Octubre de 2012, Calderón extinguió la empresa, con un amplio apoyo mediático del duopolio televisivo.

Ahora, hacen lo mismo con la contrarreforma laboral. A gritos, conductores de televisión, “analistas” políticos, “intelectuales” de derecha, funcionarios del régimen, y diputados PRIANistas, hablan de las “grandes bondades” de la Reforma Laboral para el trabajador. Éstas grandes bondades se traducen en mayores beneficios para el empresario, castigando a la clase obrera del país.

Las “grandes bondades” de la Reforma Laboral es la contratación outsourcing (que es la contratación de la plantilla laboral por parte de un tercero sin responsabilidad para la empresa contratante), así como el pago por hora, el cual no forzará a contratar bajo una jornada fija de trabajo, sino generará condiciones para que el contratante únicamente contrate al trabajador el tiempo que considere necesario para pagar la producción requerida, sin necesidad ni responsabilidad de pagar por una jornada completa. Ésto (equiparable al salario mínimo mensual actual) corresponde a $7.79 por hora, aproximadamente USD ¢0.60 (60 centavos de dólar por hora).

Aquí, habría que señalar que, en China, el salario por hora es de USD ¢0.20 (a los afortunados que les pagan), por lo que tienen que realizar jornadas de 12, 14 y 16 horas para poder tener acceso al mínimo de sobrevivencia. En México, con la nueva reforma laboral, no es esperanzador el horizonte y, por el contrario, se acerca en mucho a la realidad china.

Más allá de la reforma laboral, lo cierto es que ésta oligarquía que gobierna México no se han detenido en el proceso de descomposición social, en el achicamiento del Estado al mínimo posible, en la pulverización de la clase obrera en México, y en la profundización del neoliberalismo en México.

Sin embargo, la tendencia es a realizar más, mayores y más violentas “reformas estructurales” que lo único que hacen es consolidar un modelo económico agresivo, inequitativo, salvaje, colonialista, entreguista y agobiante. Van midiendo “el agua de los tamales” y, al ver que la sociedad civil mexicana no reacciona, sino que se mantiene en su gran letargo y en su estado zombie (apoyado por el gran aparato propagandístico y mercadológico del duopolio Televisa Azteca, pero además ayudado y fomentado por la Religión Católica), proponen, aprueban y generan mejores condiciones para ellos, al fin y al cabo la menospreciada “prole” no hace nada por evitar ésto, pues su voto es desperdiciado o comprado para mantener y alimentar al sistema que, contradictoriamente, vorazmente los va aniquilando.

Viene la reforma energética (que buscará la privatización total de PEMEX y del petróleo), la reforma fiscal (que busca el gravámen del IVA en alimentos y medicinas, así como el aumento al 21% del IVA en los productos), y otras más que han sido escritas y dictadas desde Washington y el Fondo Monetario Internacional, y que están hechas para consolidar la dominación estadounidense sobre el resto del mundo. La Doctrina Monroe en su máxima aplicación.

Ellos llegarán hasta donde nosotros queramos. Sin embargo, lo que es un hecho es que solos no podemos. Necesitamos de todos para detener éste proceso de destrucción del Estado Mexicano y de su Pueblo. Necesitamos ya que la gente exija sus derechos, y detenga los atropellos que están haciendo contra nosotros, que somos todos.

El valiente vive hasta que el cobarde quiere.

Saludos. Dejen comentarios.

Equivocación desastrosa

Hola.

Comencé a saber de él y a apoyar a Andrés Manuel López Obrador cuando fue descalabrado en Tabasco, durante la toma de los pozos petroleros de PEMEX en dicha entidad en 1995, y me pareció, desde entonces, un líder político sui géneris, de esos pocos que ya no existen.

En 1996, cuando se postuló para ser Presidente Nacional del PRD, yo aún no estaba afiliado. Sin embargo, sin lugar a dudas hubiera votado en favor de López Obrador, pues me parecía la mejor propuesta para dirigir al Partido. Y así fue: en 3 años, logró ganar 4 gubernaturas, y el Partido logró la mayor votación obtenida en su Historia.

Tras el fraude realizado por los Amalios y los Chuchos en marzo de 1999 en la renovación de la dirigencia nacional del Partido, Andrés Manuel se lavó las manos y evadió su responsabilidad histórica, y dejó en manos de Pablo Gómez limpiar ese cochinero que, finalmente, colocó a Amalia García en la Presidencia del Partido y a Jesús Ortega (tal y como sucedió durante la Presidencia con López Obrador) como Secretario General, despojando del cargo a Félix Salgado Macedonio, quien había ganado la Secretaría General legítimamente. Sea cual fuere el resultado, lo cierto es que la descomposición actual que sufre el PRD fue responsabilidad de Andrés Manuel, pues el origen es dicha elección.

Después de dos fraudes electorales consecutivos en Tabasco, Andrés Manuel se fue a pelear la Ciudad de México, la cual ganó por escasos 4 puntos de diferencia con Santiago Creel. Así, López Obrador se convirtió en uno de los mejores gobernantes de la Ciudad de México, debido a su muy buena política social, lo cual lo encumbraba de forma natural a la Presidencia de la República.

La propia amenaza del Proyecto Alternativo de Nación llevó a las élites del poder a imponer a Felipe Calderón en la Presidencia de la República. Andrés Manuel, en una decisión equivocada, dispuso proclamarse Presidente Legítimo, pese a que hubo muchos compañeros que pedían que fuera Jefe de la Resistencia.

Con la Presidencia Legítima, Andrés Manuel recorrió los 2,400 municipios del país, y le dió otras 3 ó 4 vueltas en un periodo de 6 años, mientras Televisa encumbraba a Peña Nieto como su candidato, y a Marcelo Ebrard como forma de eliminar a AMLO de la contienda electoral de 2012. Sin embargo, la encuesta definitoria del candidato pondría a Andrés Manuel nuevamente en la candidatura presidencial.

Lo que parecía imposible en un inicio, con el 17% de las preferencias electorales, logró encumbrar a Andrés Manuel al 31% en el resultado final, lo que obligó al PRI a dejar lo mediático, y realizar la compra descarada del voto. Tras el resultado del 1º de Julio, Andrés Manuel consideró que hubo fraude electoral al haber sido comprada la consciencia y el voto de un sector de la población. La Izquierda apoyó a Andrés Manuel en su intento por invalidar la elección.

Sin embargo, pese a las pruebas aportadas, el Tribunal desestimó los argumentos de Andrés Manuel, y ratificó la declaratoria de validez de la elección presidencial en favor de Enrique Peña Nieto. Sin embargo, López Obrador, en su afán de desconocer el fallo del Tribunal, comete una nueva equivocación fracturando a la Izquierda debido a una posición política que no se contraponía con lo que él había manejado antes, llamando a la formación de un nuevo partido político con el membrete de MORENA.

Tal vez la Izquierda en México no lo es ni el PRD ni los chuchos, pero tampoco lo es López Obrador, pese al gran parecido que tiene con ella. La Izquierda va mucho más allá del propio PRD, los chuchos y López Obrador juntos.

La Izquierda en México es aquella que intentó consolidarse posterior al Congreso Constituyente, en 1919, debido a la inconformidad con las formas carrancistas de apropiarse de la Revolución, fundando el Partido Comunista Mexicano, que estuvo en la clandestinidad hasta el gobierno de Cárdenas. La Izquierda es la política económica y social del General Lázaro Cárdenas, el registro temporal del PCM durante su sexenio. La Izquierda también lo es el PCM de vuelta a la clandestinidad con Ávila Camacho, lo es Vicente Lombardo Tolenado y su candidatura presidencial de 1952 por el PP y el PCM, cuyo final fue un fraude electoral a favor de Ruiz Cortinez.

La Izquierda son los maestros, médicos y ferrocarrileros reprimidos de 1958; los estudiantes caídos de 1968 y 1971, las guerrillas de los 70’s; el Partido de los Pobres; la Liga Comunista 23 de Septiembre; el Partido Socialista Unificado de México (PSUM); el Partido Socialista Mexicano (PMS); el Frente Democrático Nacional; el fraude electoral de 1988; el EZLN; el EPR; el ERPI; Aguas Blancas; Acteal; San Salvador Atenco; la APPO. La Izquierda Mexicana también es Valentín Campa, Demetrio Vallejo, Pablo Gómez, Heberto Castillo, Lucio Cabañas, Genaro Vázquez, Rubén Jaramillo, Cuauhtémoc Cárdenas, Ifigenia Martínez, Alejandro Encinas, y van mucho más allá de los chuchos y de López Obrador.

La Izquierda no merece lo que está haciendo Andrés Manuel, que es fracturarla y dividirla. Él, más que nadie, sabe la cantidad de muertos que le costó al PRD consolidarse como una fuerza política importante en el país (más de 700, y contando). No se vale, tampoco, dejarle la mesa servida a la derecha, el PRI y el PAN e, incluso, acrecentar su fuerza en su afán de crear su propio partido. Explicaré porqué.

En un texto anterior (¿Qué falló?, http://blog.hglc.org.mx/?p=2048), hablé del propio análisis que hizo López Obrador en febrero de éste año con respecto a la fuerza de la Izquierda en México:

En México, tenemos un historial donde aquellos que son progresistas son el 25%, a lo largo de todas las épocas y los tiempos. Nos gustaría que fuera más, pero no es así.

Así, si sólo tenemos en 25% de la población, estamos hablando que, actualmente, ese 25% se reparte entre tres partes: PRD, PT y Movimiento Ciudadano. Considerando que, además de MORENA, para el 2014 habrá al menos una fuerza política más, el MIL de Noroña, estaremos hablando de que ahora ese 25% no se repartirá entre 3, sino entre 5: PRD, PT, Movimiento Ciudadano, MORENA y MIL (al menos, porque el SME también registrará partido político).

Considerando los resultados de la elección de 2012, de los 70 distritos que ganó la Coalición Movimiento Progresista, 16 distritos (1 de Guerrero, 4 del Estado de México, 3 de Michoacán, 2 de Morelos, 3 de Oaxaca, 1 de Quintana Roo, 1 de Tabasco, y 1 de Tlaxcala) que tuvieron 10,000 votos o menos de diferencia con respecto al 2º lugar estarían en riesgo de perderse teniendo en el escenario a 5 fuerzas políticas, lo que significaría una mucho menor fuerza en el Congreso de la Unión, y acrecentaría sustancialmente la fuerza del PRI-AN en la Cámara, así como el margen de acción de Peña Nieto que, paradójicamente, es contra lo que López Obrador protesta.

Por otra parte, resulta totalmente inverosímil solicitar el registro de un partido político a una autoridad (el Instituto Federal Electoral) de la que se desconfía, ajustándose a las reglas que se denunciaron son inequitativas, y que además tendría que validar los resultados de las elecciones en las que se participe cuando no se acepta, de facto, el resultado de la elección inmediata anterior organizada por la misma institución.

En cuanto a los documentos básicos, resultan por demás inquietantes. El hecho de que, según el numeral 1 de la IV sección de la convocatoria a los Congresos Distritales, se excluya afirmando que

para ser integrante del Comité Ejecutivo Estatal, Comité Ejecutivo Nacional o de las Comisiones de Honestidad y Justicia de MORENA, es requisito indispensable no pertenecer a ningún partido político, ni ser autoridad, funcionario, integrante de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial en los municipios, estados y en la federación

deja en entredicho el carácter incluyente de MORENA.

Otra pregunta que surge cuando se lee el numeral 2 y 3 del Artículo 2º del Estatuto, cuando se afirma que

A l@s integrantes de MORENA no los moverá la ambición al dinero, ni el poder para beneficio propio; L@s miembros de nuestro movimiento buscarán siempre causas más elevadas que sus propios intereses, por legítimos que sean.

En éste entendido, uno se pregunta qué se hará con los recursos públicos obtenidos por MORENA (prerrogativas) por parte del IFE, pues si a los integrantes de MORENA no los moverá la ambición al dinero, significa que quienes estén en los cargos de la organización no percibirán un sueldo por estar ahí. Así mismo, dado que el poder no moverá tampoco a los integrantes de MORENA, así como antepondrán otras cuestiones a sus legítimos intereses propios, huelga decir que las candidaturas que haya serán decididas por el Comité Ejecutivo Nacional de facto.

Así mismo, la línea política no corresponde a un partido de Izquierda, como se pretende que sea MORENA, pues en el programa, se menciona que

nuestro proyecto busca impulsar el desarrollo a través de las iniciativas privada y social, promoviendo la competencia, pero ejerciendo la responsabilidad del Estado en las actividades estratégicas reservadas por la Constitución, en la planeación del desarrollo y como garante de los derechos sociales y ambientales de las actuales y de las futuras generaciones.

Lo que propone MORENA, en sentido estricto, es una economía mixta, realizando un desarrollo del capitalismo y privilegiando el libre mercado y la “sana” competencia. Contrasta notablemente la línea política del PRD, que expresa

En el PRD nos reivindicamos como herederos del ideal libertario encarnado en el socialismo democrático y en esa vía nos comprometemos a encauzar nuestras luchas por la transformación del país. El PRD se compromete a luchar por la transformación democrática e integral del Estado mexicano: impulsar un nuevo modelo de desarrollo económico y social y la construcción del Estado Democrático y Social de Derecho. Que tenga como eje de su acción la construcción de un Estado que garantice el acceso de todos a los derechos sociales.

Así MORENA, que se pretende presentar como una oferta política de Izquierda, lo es de Centro (tal vez de Centro-Izquierda, pero no más allá).

Por tal motivo, considero que MORENA debe continuar como Movimiento Social, y no convertirse en Partido Político pues, considerando los puntos antes enunciados y analizados, se correrá el riesgo de diluir a la Izquierda en México en beneficio de la derecha PRIANista, y además de que, más que un partido político, sea fundado un culto o religión en favor de un personaje que si, ha luchado mucho por éste país (junto a millones que hemos estado a su lado durante mucho tiempo), pero que no tiene derecho de dividir y traicionar a la Izquierda como actualmente, de forma consciente o inconsciente, lo hará con la conformación de MORENA como partido político.

Saludos. Dejen comentarios.

Comportamiento y desempeño

Hola.

El día de ayer se llevó a cabo el primero de los dos debates presidenciales. Más allá de lo que se ha publicado en torno a quién ganó y perdió el debate, me centraré en dos hechos que al parecer confunden a la opinión pública: el comportamiento y el desempeño de los candidatos.

Al respecto, primero debo explicar cada uno de éstos conceptos. Según la RAE, comportamiento es conducirse. El desempeño, por su parte, es cumplir las obligaciones inherentes a una profesión, cargo u oficio; ejercerlos, ó también sacar a alguien airoso del empeño o lance en que se hallaba. Una vez aclarado ésto, podemos analizar el debate a partir de dos aristas distintas.

En cuanto al comportamiento, podemos decir (con todos sus asegunes) que Quadri fue el mejor en este rubro. ¿Porqué decimos eso? Porque Quadri fue el único que siguió el guión del formato preestablecido del debate. Sin embargo, que haya tenido el mejor comportamiento no quiere decir que ganó el debate, ni mucho menos que tuvo las mejores propuestas.

Antes de tomar una decisión tan importante como lo es el voto, hay que tener en cuenta todos los factores, o los más posibles, incluyendo los antecedentes. Recordemos que el PANAL es un partido creado por Elba Esther Gordillo, y Quadri un engendro suyo. Las únicas propuestas que hizo fueron privatizar, privatizar y privatizar. En el rubro económico habló de crear una economía de libre mercado, dejando de lado la propiedad estatal y la propiedad social, algo que rompería por completo las formas de interrelación social que coexisten en México desde hace cientos de años.

La privatización de PEMEX (de la que habla sin tapujos) y de todo lo que pueda no es otra cosa que convertir al país en México, S.A. de C.V., es decir, que el que tenga mayor cantidad de dinero sea el que tenga más acciones o, dicho de otro modo, el que tenga más dinero será dueño de lo más que pueda.

En cuanto al desempeño, podemos asegurar (sin temor a equivocarnos) que Andrés Manuel López Obrador es el que tuvo el mejor desempeño (y por ende, si hubiera un ganador, sería él), pues apegados a lo simplista de las definiciones que nos da la RAE, AMLO cumplió su objetivo. Exhibió a Enrique Peña Nieto de una forma en la que no se había podido hacer, en gran parte por la campaña mercadológica que trae encima; por la gran protección que realiza Televisa, Milenio y cuantos medios de comunicación pueden hacer (pues es tratado con algodones, y no es tocado ni por el pétalo de una rosa); y por el cerco mediático que existe en contra de AMLO desde 2006.

En éste sentido, aunque AMLO se tardó mucho en salir de la exposición de la mafia que gobierna en México, me parece que la segunda y tercera partes de la exposición (de los cuestionamientos a Peña Nieto y de las propuestas) hicieron que López Obrador se encumbrara como el ganador del debate.

Cabe señalar en México los medios de comunicación han internalizado en el pensamiento de la gente que en los debates presidenciales deben hacerse propuestas y no cuestionamientos, pues ésta es una forma elegante de proteger a aquellos que, como Peña Nieto, tienen cola que les pisen, y la forma en la cual no sean exhibidos es meter en la cabeza de la gente de que los debates no son eso: una oportunidad de desenmascarar a aquellos granujas que aspiran al poder. Sin embargo, ésto es natural en democracias más avanzadas como USA y Europa, donde no sólo se exhiben propuestas de los candidatos, sino también se exhibe el pasado bueno o malo de cada uno de los contendientes.

Más allá de aquellos que se rasgan las vestiduras por la forma que adoptó el debate, lo cierto es que el debate permitió mostrar a los candidatos tal cual son: un Peña corrupto e ineficiente, una Josefina gris y mediocre, un Quadri oportunista y labioso, y un Obrador sincero y con capacidad para gobernar.

Algo que también cabe señalar es que, de inmediato, se hechó a andar una campaña mediática en los medios de comunicación y redes sociales para intentar ocultar lo evidente, en cuanto al papel que Peña Nieto tuvo como gobernante, y la ineficiencia que tendría como Presidente, al ser manipulado por las televisoras y los poderes fácticos de éste país.

Falta mes y medio de campaña. De aquí al 1º de julio pasarán muchas cosas. Sin embargo, López Obrador ha conseguido dar un primer golpe certero, que si bien no fue de knock out, si fue lo suficientemente certero como para enviar a Peña a la lona un par de veces, y quitarle algunos puntos de su preferencia electoral. Falta un segundo round, que se jugará el 10 de junio. Veremos qué pasa entonces.

Saludos. Dejen comentarios.