Gatopardismo electoral neoliberal

Hola.

Estas líneas son mi primer análisis de la jornada electoral del pasado domingo. Más que un diagnóstico y análisis elaborado y apoyado en datos duros, cuantitativos, numéricos, es un análisis político de la situación del estado y del país después del domingo.

El PAN logra ganar 6 de las 12 gubernaturas en juego (Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Puebla, Tamaulipas y Veracruz), 1 el PRD (Quintana Roo), y sólo 5 el PRI (Hidalgo, Oaxaca, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas).

En el Estado de Hidalgo, el resultado es aparentemente catastrófico para el PRI, pues este partido obtiene sólo 30 de los 84 ayuntamientos del estado (15 en coalición y 15 en solitario); el PAN obtiene 16 presidencias; el PRD 12; el PES 7; el PVEM 6; el PT 4; MC 3; y MORENA y los candidatos independientes 1 cada uno.

2016

Así, realizando el comparativo con respecto a la última elección de Presidentes Municipales (2011), nos encontramos con lo siguiente:

El PRI y el PT son los únicos partidos que, de 2011 a 2016, pierden Presidencias Municipales, con 21 y 1, respectivamente. Por su parte, el resto de los partidos ganan alcaldías: el PES es el partido que más Presidencias Municipales gana, con 7; el PAN obtiene 6; el PVEM 4; el PRD 2; y MC, MORENA y los candidatos independientes 1 cada uno.

Sin embargo, al revisar el comparativo de votos por partido de la elección de diputados federales de 2015 con la elección de Presidentes Municipales de 2016, nos encontramos con lo siguiente:

El PRI es el partido que más votos pierde en esta jornada electoral, con 87,742, seguido del Partido Verde Ecologista de México, con 15,703 votos, y de los votos nulos, con 8,006. Esto implica, en la práctica, que un porcentaje menor de la población anuló su voto nulo.

Por otra parte, el PAN es el partido que más votos gana en esta elección, con 117,367 votos; seguido del
PT, con 85,523; MC, con 63,894; PANAL, con 35,665; PRD, con 34,795; los candidatos independientes, con 28,444; PES, con 15,559; MORENA, con 2,205; y los candidatos no registrados, con 591 votos.

Por su parte, y dado la afinidad ideológica del Partido Humanista, así como la votación obtenida por el PAN, es muy probable que los 16,940 votos que obtuvo el PH en la elección de 2015, se hayan trasladado al PAN.

Con base en lo anterior, y sin hacer un análisis más profundo (que realizaré con posterioridad), encontramos lo siguiente a nivel nacional:

  1. Todo mundo lo ha dicho ha: el gran perdedor de la jornada electoral del domingo fue el PRI;
  2. Sin duda, considero que el gran ganador del pasado 5 de junio fue la derecha, el PAN;
  3. Aunque MORENA obtiene la mayor votación para la elección del Constituyente de la Ciudad de México, lo cierto es que no consigue las gubernaturas de Veracruz, Zacatecas y Oaxaca (como se anticipaba) y más allá de las especulaciones mediáticas y propagandísticas, lo cierto es que MORENA fue el partido que, pese a tener un gran avance electoral, quedó únicamente como la gran promesa;
  4. Este resultado habla mucho de lo que ha sido la gestión de Enrique Peña Nieto, pues el electorado hace un voto de castigo efectivo efectivo contra el PRI;
  5. El resultado en la Ciudad de México convierte al Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, el gran perdedor (junto con el PRI) de la jornada electoral. Sin embargo, el resultado no termina por consolidar a MORENA, sino que pone al PRI dentro del escenario de la pelea por la Jefatura de Gobierno para el 2018; y
  6. A diferencia de lo que se esperaba, el electorado no vota hacia la Izquierda, sino hacia la derecha empresarial recalcitrante, mostrando esta un gran avance a nivel nacional y estatal.

A nivel estatal, podemos hacer las siguientes observaciones:

  1. El PRI pierde gran parte del terreno que tenía en el Estado. Si bien es cierto que gana la gubernatura, pierde 54 ayuntamientos y 6 diputados locales, resultado histórico para la oposición;
  2. Lo cierto es que, actualmente, el PRI tiene un proceso de balcanización y dispersión que continuará debilitando a este partido, pues si consideramos y sumamos la votación del PRI, del Verde, de Nueva Alianza y de Encuentro Social, esta es igual a la votación histórica del PRI avasallante y predominante. Sin embargo, este proceso de balcanización del PRI se explica por las dinámicas del poder regionales y locales;
  3. Hubo un importante voto de castigo en contra del PRI en las principales ciudades, pero más en Pachuca y en la Zona Metropolitana. Los parquímetros, la destrucción de la Plaza Independencia, el Tuzobus, la represión contra los vecinos, la cerrazón de Olvera, las tonterías de Eleazar y la ineficiencia de Filiberto ocasionaron la victoria del PAN en la capital del Estado;
  4. Hay destellos de alternancia en el Estado. Sin embargo, la alternancia se está dando hacia la derecha y no hacia la Izquierda, como esperábamos, pues el PAN es el partido que más avanza electoralmente, y considerando las características económicas, sociales, culturales e históricas que tiene el Estado, es inconcebible esto;
  5. El PRD continúa siendo la tercera fuerza electoral en el Estado, y llega a su piso electoral de 10% (lo que lo convierte en su voto duro después de la desbandada que hubo hacia MORENA del 2012 al 2015); y no bajará de esa posición en mucho tiempo;
  6. MORENA no logra crecer. Obtiene 2,500 votos más a nivel estatal, pero en términos relativos, obtiene el mismo 7% de la elección pasada. No baja, pero tampoco sube. Esto implica que MORENA no está convenciendo a nadie más de votar por su partido, sino que votaron práctica y exactamente los mismos electores que hace un año. Esto, en términos reales, representa una crisis como institución, pues la principal meta de un partido es el acceso al poder, y si MORENA no logra convencer a nadie más que a sus propios afiliados y militantes, no podrá acceder a él nunca.

Así, el 2018 se enfila hacia un crecimiento de la derecha panista, y un incierto panorama para la Izquierda electoral, MORENA, para Andrés Manuel López Obrador, y sus aspiraciones presidenciales, puesto que el gran ganador de esta jornada electoral, y quienes salen fortalecidos, son las candidaturas de Acción Nacional: Ricardo Anaya y Margarita Zavala, mientras que la candidatura de Andrés Manuel López Obrador (MORENA) queda en suspenso, dado que con la votación obtenida no alcanza a ganar, en un escenario hipotético, la Presidencia de la República en dos años más.

Llama la atención, además, el fortalecimiento que tuvo el PAN en este año, partido neoliberal por excelencia, por tradición y por ideología, y que es coincidente con el regreso del neoliberalismo a América Latina en los últimos meses, por las buenas y por las malas, en Argentina, Venezuela, y Brasil. Es decir, rumbo a 2018, sólo hay un gatopardismo electoral neoliberal entre el PRI y el PAN.

De no suceder nada extraordinario en la elección del Estado de México del año que entra, es probable que hacia fines del 2017 y principios de 2018 se complique el panorama de la Izquierda para la renovación del poder ejecutivo de este país, y entremos a un complicado escenario de bipardismo entre dos fuerzas de derecha y neoliberales (PRI y PAN disputando la Presidencia), mientras la Izquierda se encuentre atomizada y dividida, sin aspiraciones reales de ganar y gobernar este país, y con un emplazamiento por 6 años más del proyecto neoliberal para este país que, estoy seguro, no lo podría aguantar ni Obama.

Saludos. Dejen comentarios.

El retroceso de la Izquierda

Hola.

De verdad lo siento. Pero aunque lo intento, de verdad que no puedo comportarme como una foca, aplaudiendo todo lo que el líder dice, y engañarme a mí mismo pretendiendo pensar que no pasa nada. Vayamos por partes.

En el recién computado (y no finalizado) proceso electoral, MORENA se presentó como un partido de nueva creación, y su irrupción en el espectro político nacional fue sorpresiva, dado la importancia de algunos de los triunfos obtenidos en el Distrito Federal y en otras partes del país. De acuerdo al cómputo distrital, MORENA sería la cuarta política en el país, y estaría pisándole los talones al PRD. ¿Sensacional, no? Tal vez para López Obrador, pero no para la Izquierda. Y es tal vez, porque considero que no.

Conforme a los datos difundidos por el Instituto Nacional Electoral, en cuanto a los cómputos distritales y con el 99.2% de las casillas computadas, observamos la siguiente votación relativa:

 

Derivado de estas cifras, podemos apreciarque el PRI continúa siendo la primera fuerza política en el país, pese a Peña Nieto y sus traspiés. En el segundo lugar se coloca el PAN. El tercer lugar corresponde al PRD, colocándose por encima de MORENA, que queda en 4° lugar. Aquí abro un paréntesis. Una de las principales tesis que se estuvieron difundiendo en campaña es que MORENA quedaría muy por encima del PRD. No fue así. Retomaré esto más adelante. En 5° queda el PVEM, posteriormente en 6° MC, PANAL 7° y PES 8°. Hasta aquí los partidos con registro.

En cuanto a los candidatos independientes, sólo 1 obtuvo la victoria, Manuel Clouthier; PT y PH quedan sin registro, por no alcanzar el mínimo requerido por la ley, 3%; y los votos nulos obtuvieron el 4.76%.

Antes de pasar al siguiente gráfico, realizaré algunas consideraciones. Aunque resulta impactante el resultado que MORENA pudiera haber obtenido, no lo es tanto. Incluso, desde 2012 hasta el 7 de junio, siempre consideré que MORENA podría obtener entre el 9 y 12% de la votación en esta elección. Fui demasiado optimista.

El cálculo anterior lo hacía a “ojo de buen cubero”, pero estadísticamente, el resultado tendría que haber sido otro. De hecho, el escenario hipotético ideal para MORENA era haber sacado en ésta elección aproximadamente 4,167,025 votos (10.56%), considerando los siguientes factores:

  1. Andrés Manuel López Obrador obtuvo en la elección presidencial de 2012, 15,535,117 votos a nivel nacional (31.64%). De estos, 10,933,302 votos correspondieron al PRD (22.27%), 2,522,927 al PT (05.13%), y 2,078,888 a MC (04.23%).
  2. De esta asignación de votos, para obtener la votación que debía obtener MORENA, se divide entre 2 la votación del PRD (50% para PRD y 50% para MORENA); de la votación del PT, se asigna el 10% para MORENA, y del voto de MC, se asigna el 20% (considerando que el voto del PT fue más duro históricamente que el de MC).
  3. Sin embargo, al hablar de dos elecciones distintas, hablamos de dos niveles de participación ciudadana también distintos. Así, mientras en 2012 la participación fue de 63.14%, en 2015 fue de 42.888%.
  4. Así, ponderando el factor participación ciudadana, aparte de que la votación de MORENA debió haber sido mayor, la del PRD debió disminuir a 3,413,112 votos (8.65%), al igual que la del PT a 2,270,634 votos (5.76%, que no le hacía perder el registro), y la de Movimiento Ciudadano 1,663,110 votos (4.22%).

Es decir, para que quede claro: con este proceso, asignamos a la votación relativa de 2012 (al porcentaje obtenido por cada partido) su valor en votos, conforme al porcentaje obtenido en 2012. O sea, cuánto vale un punto porcentual de 2015 con la votación de 2012.

Sin embargo, la realidad fue distinta. Del escenario hipotético ideal a la realidad, MORENA obtuvo 856,124 votos menos (casi 1 millón de votos menos), mientras que el PRD obtuvo 1,197,415 votos menos, el PT 1,151,820 votos menos, y MC 754,078 votos menos. Es decir, 3,959,437 votos menos. Casi 4 millones de votos menos, considerando a toda la Izquierda.

Si además a esto, consideramos que AMLo, en 2012, mencionó que según sus propias mediciones, MORENA (en los peores momentos de golpeteo político contra AMLO) tuvo al menos el respaldo del 20% la población (¿Qué falló?, Septiembre 5, 2012. https://www.hglc.org.mx/2012/09/05/que-fallo/), estamos hablando de una caída dramática de la preferencia de MORENA a la mitad.

¿Qué pasó entonces? Más allá de lo evidente que fue el retroceso electoral de la Izquierda en este proceso, el resto de los votos (con excepción del PAN, que también tuvo una caída potencial de 134,083 votos menos) el PRI, el PVEM, el PANAL, el PES y el PH ganaron, en conjunto, 4,458,961 votos (utilizando el mismo modelo de estimación que con la votación de la Izquierda). Y si sumamos los votos perdidos por el PAN con los de la Izquierda, obtenemos 4,093,520 votos que pierden en conjunto estos partidos, y ganan los aliados del PRI. En cuanto a los nulos, tenemos un incremento de 1,076,285 votos nulos, cifra considerablemente alta, que no afecta a los aliados del PRI, sino a los partidos de Izquierda.

En términos generales, este fue el comportamiento que tuvieron los partidos políticos del escenario hipotético al real:

2015b

Como podemos apreciar, el PES es el que más votación capitaliza de lo perdido por la Izquierda, al obtener 1,134,188 votos. Sin embargo, el Verde es el segundo partido que más capitaliza los votos perdidos por la Izquierda, lo que sigue contradice todas las tesis que se han formulado en cuanto a la votación del PVEM en esta elección, que consideran que pese a la campaña millonaria y fuera de la ley que realizó, no le alcanzó más que para alcanzar su votación histórica. Comprobamos que esas tesis son erróneas.

Posteriormente, y aunque no alcanzó el registro, ubicamos en tercer lugar al Humanista, que ganó 849,274 votos. En cuarto lugar, vemos que el PRI ganó 689,632 votos y finalmente Nueva Alianza gana 710,896 votos.

Repito: esto no es contrastando la votación de 2012 con la de 2015, haciendo simples sumas y restas. Estos resultados son resultado de una proyección realizada para cada partido, considerando la elección de 2012 como base, y la participación de 2015 como parámetro de medición. Pero regresemos al escenario real. Consideraremos nuevamente los resultados de la elección de 2015 (es decir, olvídense ya de la proyección que mencioné antes).

Si agrupamos los partidos en tres bloques conforme a su afinidad política (los tradicionales), obtenemos las siguientes cifras:

2015c

 

Es decir, porcentualmente hablando, los bloques de partidos se comportaron de la siguiente forma:

2015d

Como podemos observar, el bloque de aliados incondicionales del PRI es casi de la mitad de la votación, respecto al bloque tradicional de partidos de Izquierda y de derecha. Aquí cabría mencionar, además, que mientras en 2012 los aliados del PRI obtuvieron 40.44%, en 2015 obtienen el 45.67% de la votación (un aumento del 5.23%), mientras que los partidos de Izquierda obtuvieron en 2012 31.63%, en 2015 obtienen 29.81% en conjunto (es decir, 1.98% menos).

Si consideramos el espectro ideológico (es decir, derecha e Izquierda), el aumento en la influencia de la derecha es más dramático aún:

2015e

Es decir, en términos porcentuales, esto es:

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Y si en este ejercicio, consideramos la votación de la derecha con el Pacto por México incluído, la Izquierda queda aún más orillada:

2015g

Esto, en términos porcentuales, es así:

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Los distritos ganados por partido, fueron:

2015i

Es decir, mientras que en 2012 la Izquierda (PRD-PT-MC-MORENA) ganaron 70 distritos, en 2015 se obtuvieron sólo 57. Es decir, 13 distritos menos. En septiembre de 2012, cuando se anunció AMLO que se separaba de los partidos de Movimiento Progresista para conformar MORENA como partido político, advertí que al menos 16 distritos que había ganado la Izquierda estaban en riesgo por su decisión de fragmentar a la Izquierda (Equivocación desastrosa, Septiembre 12, 2012. https://www.hglc.org.mx/2012/09/12/equivocacion-desastrosa/)

Pero si además, consideramos (nuevamente) por bloques los distritos ganados (aliados del PRI + Pacto por México, dado que López Obrador ya declaró que con el PRD ni a la esquina), tenemos una distribución de diputados así:

2015j

Aún sin saber la asignación de diputaciones plurinominales, lo cierto es que Enrique Peña Nieto tiene el control total del Congreso, lo que le permitirá impulsar más reformas neoliberales (como la privatización de la salud o del agua), y tendrá a una “Izquierda” contenta con algunos triunfos pírricos (como sus diputados, o algunas delegaciones en el DF), pero sin el contrapeso real para frenar las reformas estructurales neoliberales que se avecinan, ni mucho menos con la posibilidad de revertir el modelo económico neoliberal.

Este escenario viene a complicar la elección de 2018, donde la Izquierda presentará (por primera vez en mucho tiempo) a tres candidatos presidenciales: Miguel Ángel Mancera, por el PRD; Marcelo Ebrard, por MC, y Andrés Manuel López Obrador, por MORENA.

Así, dividida y fragmentada la Izquierda, difícilmente podrá aspirar a gobernar este país en el siguiente periodo presidencial, y facilitará la perpetuación del PRI en el poder que, además, seguirá profundizando y consolidando el modelo económico.

Ojalá que cuando la Izquierda reaccione, todavía exista país y Patria.

Saludos. Dejen resultados.

El punto de no retorno

Hola.

Han pasado muchísimas cosas desde que escribí por última vez en este blog. Mi ausencia no es en vano: ando escribiendo mi tesis, relacionada con la pobreza en México durante el neoliberalismo. Así, por causas de fuerza mayor, he tenido que alejarme de este espacio.

Sin embargo, han llegado esos momentos imprescindibles en la vida del país. Dentro de la farsa democrática en la que vivimos, hay momentos de luz que nos permiten cambiar nuestro destino como nación, darnos una oportunidad de que, mediante el cada vez más desprestigiado voto, demostrar nuestra inconformidad con el estado actual de las cosas e, incluso, aportar lo suficiente para realizar esa transformación que tanto necesitamos.

Si bien es cierto (y como es público) mi decepción hacia las prácticas internas en MORENA y, en general, del movimiento de López Obrador hecho partido se han hecho patentes, lo cierto es que tampoco podemos desperdiciar estos valiosos momentos que, como sociedad, tenemos. Algo también es cierto: López Obrador no es MORENA, y pese a las grandes incongruencias que ha mostrado en los últimos meses, existen candidatos (pocos, pero los hay) que valen la pena apoyar para que lleguen al Congreso de la Unión. Uno de ellos es Armando Azpeitia, en Hidalgo. Otro es Amílcar Sandoval, candidato a gobernador en Guerrero. Y así hay muchos por todo el país.

Es muy importante aclarar esto, porque estamos en un punto de quiebre para el país, en un punto de no retorno, un punto inflexible. Es importante no olvidar la privatización del petróleo, la reforma en telecomunicaciones (que permite la entrada del capital extranjero al negocio), la reforma laboral, la reforma hacendaria (que generó más impuestos), la reforma fiscal (que creo más ventajas para los bancos), la legalización de que agentes extranjeros porten armas en el país, y la iniciativa aún pendiente que pretende privatizar el agua.

No podemos olvidar tampoco a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, la represión del 1° de diciembre (y otras más), Ayotzinapa, Tlatlaya, y no podemos olvidar que, aunque el PRI ha sido artífice de todos estos agravios en contra de nosotros, el PAN, el PRD, el PANAL y el Verde han servido de comparsa e, incluso, han apoyado y ayudado al PRI a cometer todos estos hechos vergonzosos.

Ahora, más que nunca, y pese a lo cuestionable que hay en todos los partidos, es importante ir a votar. Es importante generar otra dinámica en el Congreso de la Unión. Es importante quitarle poder al PRI.

Así, como siempre (y ahora más que nunca) no votar no es una solución. Anular el voto solamente beneficia al PRI, pues su voto duro si saldrá a sufragar por ellos y, aunque cada vez es menor ese voto duro, aún puede decidir elecciones.

Participemos, analicemos perfiles y candidatos, y votemos contra el PRI. Que se vaya Peña. Y que comencemos revertir el gran daño que le ha hecho a nuestro país desde el Congreso.

Y para los que piensan que me han perdido, no es así. Estoy más que nunca convencido que la salida es por la Izquierda. Pero no por la que se asume a sí misma como Izquierda sin serlo, sino por la de verdad. Por la verdadera Izquierda.

Saludos. Dejen comentarios.

Razones para no alegrarse

Hola.

Leí con mucha atención la encuesta pre-electoral que publica El Economista en su edición de ayer. En esta encuesta, realizada por Parametría, se menciona que, de ser hoy las elecciones intermedias, los partidos políticos que conforman el espectro político nacional tendrían el siguiente resultado:

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De inmediato, los militantes de MORENA echaron las campanas al vuelo, pues esta encuesta arroja, de entrada, un empate técnico entre MORENA y el PRD. Sin embargo, no hay razones para alegrarse, , pues esta encuesta representa, en términos prácticos, un retroceso de la Izquierda en el país. Explicaré porqué.

De acuerdo a la encuesta de El Economista, el PRI continuaría teniendo la mayoría en el Congreso de la Unión, al obtener el 31% de las preferencias electorales. Le seguiría el PAN, con el 27%. Esto quiere decir que la dupla PRI-PAN tendría mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, con el 58% de los escaños uninominales. Suficiente para seguir aprobando reformas estructurales neoliberales.

Sin embargo, este no es el retroceso más importante, sino la pérdida de votos que tendría la Izquierda rumbo a 2015. Haciendo un gráfico comparativo por partido político de la elección presidencial de 2012 (donde la Izquierda sale mejor librada) contra la encuesta pre-electoral de El Economista, encontramos lo siguiente:

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En esta gráfica apreciamos que, mientras el PAN sube votación, el PRI disminuye, el Verde aumenta 5 puntos, Movimiento Ciudadano disminuye 1 punto (aunque no suficiente para perder el registro), Nueva Alianza sube .7%, para raspar el registro de pansazo, y los dos partidos de nueva creación (PES y PH) apenas alcanzan el 1%, por lo que no alcanzan el registro.

Sin embargo, aquí viene la primera revelación: Mientras que el PRD obtuvo en 2012 22%, la proyección para 2015 es de 12%. Por otra parte, MORENA capitaliza ese 10% que el PRD pierde. Es decir, MORENA no gana más votos para la Izquierda, simplemente pasa de un partido al otro. Esto queda demostrado con el siguiente gráfico:

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Sin embargo, hay otra interrogante más. MORENA no gana votos ¿pero la Izquierda en general lo hace? Si revisamos ahora la votación por coalición de 2012 contra los datos agrupados de El Economista, encontramos lo siguiente:

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Aquí podemos apreciar perfectamente la pérdida de votos que tiene la Izquierda rumbo al 2015. El PAN logra recomponerse rumbo a la elección del año siguiente, al ganar 2 puntos respecto al 2012, que fue su piso de votación en los últimos 12 años. Sin embargo, la coalición PRI-Verde (que acompañó a Peña Nieto a llegar a la Presidencia) tiene una ganancia de 3 puntos respecto al 2012. Es decir, a pesar de la desaprobación presidencial (que reconoce la misma encuesta), el PRI-Verde obtiene una aprobación ciudadana (artificial, inducida o no, pero la obtiene) al aumentar su preferencia del voto. Lo mismo hace el PANAL, al obtener .7% más que en 2012.

Lo preocupante viene en el gráfico de la coalición de Izquierda. PRD/PT/MC/MORENA (juntos, en un caso hipotético) no logran la votación que alcanzaron hace 3 años, al perder casi 5 puntos. ¿A dónde se van esos votos que pierde la Izquierda? A la derecha: al PAN, al PRI, al Verde, al PANAL, al PH y al PES. Esto queda más ejemplificado con el siguiente gráfico:

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Es decir, MORENA no consigue ganar votos para la Izquierda, sino que la Izquierda en su conjunto los pierde y, además, de perder el PT su registro, perdería también espacios de representación y en las Cámaras.

La encuesta de El Financiero no es nada alentadora, ni para la Izquierda ni para el país, pues la votación de la Izquierda se encuentra estancada e, incluso, con riesgo de perder más votos, amén de estar dividida y atomizada.

Gran tarea se tiene por delante rumbo al 2015 y al 2018, donde de no cambiar el escenario, estamos frente a una máquina de comprar votos y consciencias imbatible llamada PRI, y donde la Izquierda en general no tiene mucho qué hacer.

Saludos. Dejen comentarios.

Deforma energética

Hola.

Dice la Real Academia Española, que deformar es hacer que algo pierda su forma regular o natural. También lo define como tergiversar, siendo esto dar una interpretación forzada o errónea a palabras o acontecimientos.

En el Congreso Mexicano, desde hace algunos sexenios, y aceleradamente durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, no se ha hecho otra cosa que no sea deformar. ¿Y qué deforman nuestros legisladores? Leyes, con el pretexto de reformarlas.

Las reformas neoliberales que han sido impulsadas en los últimos casi 35 años no responden al interés general, a lo que necesidades requeridas por el Pueblo (que representa la mayor parte de éste país). Las leyes han sido rediseñadas conforme al interés de una clase empresarial y política (definida como oligarquía), cuyos intereses representan los de ellos mismos y no los de la mayoría de la población.

Para tal efecto, se han posesionado y secuestrado al gobierno. Mediante una simulación democrática, han logrado controlar al representante del Poder Ejecutivo y su gabinete, han insertado legisladores para modificar las leyes conforme a sus intereses, han logrado generar un clima de impunidad avalado por jueces y magistrados, han controlado la dirigencia de los principales partidos políticos, y han manipulado a la población mediante los medios de comunicación para que exista un respaldo popular a sus agravios.

El paquete de reformas estructurales (que muchas veces se ha insistido en este blog que provienen de cartas-intención con el Fondo Monetario Internacional [FMI], el Banco Mundial [BM], la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE] y otros organismos) que ha presentado Enrique Peña Nieto, y que un Congreso maniatado, sometido y timorato ante la figura presidencial ha aprobado sin discusión alguna, no son otra cosa que deformas o, dicho de forma correcta, deformaciones.

La deforma laboral ha sepultado los derechos laborales y el espíritu del artículo 123 por los que se luchó durante mucho tiempo; la deforma educativa ha terminado con la responsabilidad del Estado en la educación pública, laica, gratuita y de calidad, y el espíritu del artículo 3°; la deformación del artículo 130 terminó con el Estado Laico; la deforma financiera ha legalizado el embargo, la retención de sueldos y salarios en caso de deudas por créditos, y la pena corporal (cárcel); la deforma en telecomunicaciones fortaleció a Televisa como monopolio y empresa predominante en el sector, legalizó el espionaje que era hecho ilegalmente por el Estado Mexicano, y permitió la entrada de capital extranjero al negocio de la Radio y TV, antes prohibido; la deforma hacendaria homologó el IVA en la frontera, y legalizó los gasolinazos e, incluso, los intensificó.

Dicho sea de paso, además, que los gasolinazos es una medida impuesta desde el gobierno de Felipe Calderón con el fin de homologar el precio de la gasolina mexicana con el internacional, con el fin de que, una vez que las empresas trasnacionales (como Shell, Exxon, Chevron y Texaco) lleguen al país y abran sus gasolineras, puedan competir contra PEMEX (pues de mantenerse el precio bajo, como era antes, no podrían hacerlo).

Nadie duda hoy que estas deformas fueron realizadas para beneficiar intereses económicos muy poderosos, principalmente extranjeros, y que el Gobierno Mexicano trabaja más como un lobby empresarial que como una entidad dedicada a proteger y priorizar los intereses de sus gobernados.

Pero sin duda, y aún con las graves consecuencias que tienen la deformación de las leyes antes mencionadas, la más grave es la deforma energética.

La madre de todas las reformas, como la han calificado Peña Nieto y su gabinete, es la reforma energética, que en los días pasados ha sido aprobada e impuesta por el Congreso de la Unión por el PRI, en complicidad con el PAN, el PVEM, el PANAL, y con la oposición bipolar voluble simulada del PRD.

Se ha modificado la Constitución en sus artículos 25, 27 y 28 para permitir la inversión extranjera en el sector energético (eso si, repitiendo hasta el cansancio que el petróleo seguirá siendo de la nación, aunque no dicen que en el subsuelo y que, una vez que salga de él, se perderá la propiedad por completo). En las leyes secundarias, han violado por completo el espíritu constitucionalista del artículo 27 y del Decreto de Expropiación Petrolera del General Lázaro Cárdenas, y han puesto y generado las reglas a modo para el capital trasnacional petrolero.

Las nuevas leyes permiten el despojo de las tierras por parte de las empresas trasnacionales para la búsqueda y extracción de petróleo, avaladas por el Gobierno bajo el concepto de “utilidad pública” pero para beneficio privado; no se especifican las tasas de impuestos conforme a los márgenes de utilidad de las empresas extractoras; tampoco existen regulaciones para evitar catástrofes medioambientales que pudieran existir derivado de los procedimientos poco ortodoxos que las empresas petroleras trasnacionales utilizan para obtener el producto (véase el caso Chevron en Ecuador, o el caso Shell en Nigeria) y, finalmente, dejan en un futuro incierto nuestro futuro económico y nuestra viabilidad como nación independiente, convirtiéndonos en tierra de nadie (casi literalmente).

En pocas palabras, la reforma energética da todas las garantías necesarias y no necesarias al capital extranjero trasnacional, y deja sin garantías y en absoluta indefensión a la población en general.

Ningún llamado será atendido. Peña Nieto está pagando con creces a quienes le financiaron su campaña presidencial y aseguraron el regreso del PRI a los Pinos. El PRI está subordinado a los grandes organismos financieros. Penchyna y compañía están entregados a las grandes corporaciones trasnacionales.

La instauración de la corpocracia mexicana es un hecho, acompañada de una oligarquía rapaz y dominante. Felicitemos pues, a aquellos que vendieron el país a cambio de una despensa Soriana, de souvenires del candidato presidencial priísta, de materiales de construcción, de la promesa de un cargo en el gobierno, o de quienes, en medio de su estupidez infinita, no sabían lo que hacían o por quién votaban, pues era más fácil creerle a Televisa, que informarse de lo que había detrás del hombre que, sin remordimientos y tal cual psicópata, ha desgraciado la vida de muchas generaciones hacia adelante.

Estamos en el punto de no retorno. El daño al país está hecho. Y costará muchos años y generaciones revertir el actual proceso de descomposición política, social y económica que está culminando. Que Dios (si existe) nos agarre confesados, porque nos va a cargar el payaso.

Saludos. Dejen comentarios.

Te lo dije

Hola.

En nuestra sociedad, es muy común que, de pronto, un hombre casado y ya vivido enamore y seduzca a jovencitas inmaduras e inocentes buscando placeres carnales por la insatisfacción o la monotonía que tiene con su pareja. Así, de pronto esas jovencitas encuentran lo que consideran “un buen partido” y se enamoran del hombre casado. Comienza entonces una relación sentimental, la cual comienza con filtreo, apapachos, besos, caricias, y concluye con la fornicación en varias ocasiones. Durante este tiempo, el hombre casado le comienza a hacer regalos y obsequios que ni siquiera su mujer ha tenido. Poco después, la joven se entera que su “novio” es casado, y comienza a existir la petición de que éste abandone a la esposa, con la eterna promesa del hombre casado de hacerlo en algún momento (y que nunca sucede). La joven comienza a desesperarse, y pide consejo a su madre, la cual le dice que este hombre no le conviene, que jamás dejará a su esposa, y que mejor busque a alguien de su edad y sin compromisos. Sin embargo, el enamoramiento de la joven sigue en aumento, lo que ocasiona que se aferre al hombre casado. Empiezan una serie de dramas que comienzan a fastidiar al hombre casado, al parecerse su aventura cada vez más a su matrimonio, hasta que se harta y confiesa que jamás dejará a su esposa, que sólo la quería para un rato, y que desaparezca de su vida para siempre. Así, mientras el hombre infiel casado regresa con su esposa a seguir disfrutando de su matrimonio, la joven se siente engañada, utilizada, ultrajada y humillada, no quedando más remedio que llorar desconsoladamente su tragedia, resignarse, y escuchar el clásico “te lo dije” de parte de su madre.

Lo mismo sucede hoy con el PRD. Un partido que se decía de Izquierda (la joven inmadura), y que fue seducido por el PRI (el hombre vivido y casado). Así, después de seducirlo y enamorarlo para entrar al Pacto por México, y después de ciertos roces, fornican juntos en varias ocasiones aprobando reformas estructurales antipopulares (reforma educativa, reforma en telecomunicaciones, reforma haciendaria, entre otras). Sin embargo, sabiendo el propio PRD el concubinato que tiene el PRI hace varias décadas con el PAN, piensa que el PRI le será fiel siempre, aferrándose al Pacto por México, y aprobando en Consejo y Congreso Nacional su permanencia en él, sabiendo que existen arreglos en sábanas entre el PRI y el PAN en los que no están incluídos. Tras conocerse la negociación del PRI con el PAN de las reformas política y energética, el PRD se dice engañado, utilizado, ultrajado y humillado, el cual ahora llora su tragedia desconsoladamente, y buscando la compasión del Pueblo y de los semejantes a los que despreció y ninguneó durante su amasiato con el PRI.

Sin embargo, la realidad es dura y cruda para el PRD. El PRI jamás buscó un compromiso de largo plazo, pues ellos mismos sabían que la vida del propio Pacto era hasta la reforma energética (por eso la dejaron al final). Y el PRI buscó al PRD para presentar y sacar adelante la agenda y las reformas estructurales mandatadas desde los grandes organismos internacionales y las empresas trasnacionales engañando a la opinión pública, simulando un consenso inexistente, y generando un totalitarismo disfrazado del que el PRD fue partícipe. Utilizaron, además, al propio PRD para criminalizar la protesta social en el DF, algo que no beneficia en nada al Gobierno de la Ciudad, al echarse encima a sus principales promotores y electores: los activistas sociales, y si beneficia al Federal en sus fines, facilitándoles el uso de la represión como forma de contención ante la inconformidad existente.

Cabe señalar, además, que la salida del PRD del Pacto por México no responde a una convicción por defender a la Nación (de ser este su fin, ni siquiera hubieran entrado al Pacto), ya que todavía 5 días atrás, el PRD aprobó en su Congreso Nacional el mantenerse dentro del Pacto por México, con una votación de 300 votos a favor contra 4 en contra. Así, la salida del Pacto por México es -según lo asegurado por Zambrano ayer- porque no los tomaron en cuenta en sus negociaciones, más no porque estuvieran en desacuerdo. Tan es así, que Zambrano deja abierta la posibilidad de regresar al Pacto por México, al asegurar que no regresaremos a los trabajos del Pacto, si no se corrige estas claras deficiencias, estos claros atropellos, si no se reponen los procedimientos (La Orquesta, http://laorquesta.mx/prd-abandona-el-pacto-por-mexico/). También resulta un intento hipócrita de reconciliarse con el Pueblo de México y simular una inexistente defensa de la Nación, pensando en mejorar su muy cuestionada y deteriorada imagen pública con miras a la elección intermedia del 2015, donde buscan impedir (o frenar) la ya anunciada caída de sus números y su desastroso resultado electoral.

Sin embargo, la salida del PRD del Pacto por México es estéril a estas alturas. Primero, porque el propio Peña Nieto se burló de ellos, al asegurar que pese a la salida del PRD del Pacto por México, cuenta con la mayoría en el Senado (con la unión del PRI, PAN, PVEM y PANAL) para sacar adelante la reforma (es decir, la posición del PRD sólo era legitimadora, pero no necesaria). Y segundo, porque su presencia en las calles no es indispensable ni significativa (ya quedó demostrado que, en su última convocatoria al Zócalo de la Ciudad de México, apenas pudieron llenar la mitad de la plancha). Es decir, se han convertido en un lastre de la derecha, y en un lastre para el Pueblo.

La suma que el PRD haga en la defensa del petróleo es simbólica, pero de ninguna podemos olvidar ni perdonar todas las de cal por una de arena. El PRD debe asumir su responsabilidad histórica en el desastre que se avecina a la Nación por su entreguismo, por su alcahuetería y complacencia a las tropelías del poder. De nada sirve que ahora venga a chillar de que el PRI lo engañó, porque cuando firmaron el Pacto por México, sabían lo que firmaban y, aún así, salieron en la foto con sus caritas sonrientes.

Así, como la madre enojada, sólo nos queda decir una cosa: te lo dije.

Saludos. Dejen comentarios.