El punto de no retorno

Hola.

Han pasado muchísimas cosas desde que escribí por última vez en este blog. Mi ausencia no es en vano: ando escribiendo mi tesis, relacionada con la pobreza en México durante el neoliberalismo. Así, por causas de fuerza mayor, he tenido que alejarme de este espacio.

Sin embargo, han llegado esos momentos imprescindibles en la vida del país. Dentro de la farsa democrática en la que vivimos, hay momentos de luz que nos permiten cambiar nuestro destino como nación, darnos una oportunidad de que, mediante el cada vez más desprestigiado voto, demostrar nuestra inconformidad con el estado actual de las cosas e, incluso, aportar lo suficiente para realizar esa transformación que tanto necesitamos.

Si bien es cierto (y como es público) mi decepción hacia las prácticas internas en MORENA y, en general, del movimiento de López Obrador hecho partido se han hecho patentes, lo cierto es que tampoco podemos desperdiciar estos valiosos momentos que, como sociedad, tenemos. Algo también es cierto: López Obrador no es MORENA, y pese a las grandes incongruencias que ha mostrado en los últimos meses, existen candidatos (pocos, pero los hay) que valen la pena apoyar para que lleguen al Congreso de la Unión. Uno de ellos es Armando Azpeitia, en Hidalgo. Otro es Amílcar Sandoval, candidato a gobernador en Guerrero. Y así hay muchos por todo el país.

Es muy importante aclarar esto, porque estamos en un punto de quiebre para el país, en un punto de no retorno, un punto inflexible. Es importante no olvidar la privatización del petróleo, la reforma en telecomunicaciones (que permite la entrada del capital extranjero al negocio), la reforma laboral, la reforma hacendaria (que generó más impuestos), la reforma fiscal (que creo más ventajas para los bancos), la legalización de que agentes extranjeros porten armas en el país, y la iniciativa aún pendiente que pretende privatizar el agua.

No podemos olvidar tampoco a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, la represión del 1° de diciembre (y otras más), Ayotzinapa, Tlatlaya, y no podemos olvidar que, aunque el PRI ha sido artífice de todos estos agravios en contra de nosotros, el PAN, el PRD, el PANAL y el Verde han servido de comparsa e, incluso, han apoyado y ayudado al PRI a cometer todos estos hechos vergonzosos.

Ahora, más que nunca, y pese a lo cuestionable que hay en todos los partidos, es importante ir a votar. Es importante generar otra dinámica en el Congreso de la Unión. Es importante quitarle poder al PRI.

Así, como siempre (y ahora más que nunca) no votar no es una solución. Anular el voto solamente beneficia al PRI, pues su voto duro si saldrá a sufragar por ellos y, aunque cada vez es menor ese voto duro, aún puede decidir elecciones.

Participemos, analicemos perfiles y candidatos, y votemos contra el PRI. Que se vaya Peña. Y que comencemos revertir el gran daño que le ha hecho a nuestro país desde el Congreso.

Y para los que piensan que me han perdido, no es así. Estoy más que nunca convencido que la salida es por la Izquierda. Pero no por la que se asume a sí misma como Izquierda sin serlo, sino por la de verdad. Por la verdadera Izquierda.

Saludos. Dejen comentarios.

Razones para no alegrarse

Hola.

Leí con mucha atención la encuesta pre-electoral que publica El Economista en su edición de ayer. En esta encuesta, realizada por Parametría, se menciona que, de ser hoy las elecciones intermedias, los partidos políticos que conforman el espectro político nacional tendrían el siguiente resultado:

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De inmediato, los militantes de MORENA echaron las campanas al vuelo, pues esta encuesta arroja, de entrada, un empate técnico entre MORENA y el PRD. Sin embargo, no hay razones para alegrarse, , pues esta encuesta representa, en términos prácticos, un retroceso de la Izquierda en el país. Explicaré porqué.

De acuerdo a la encuesta de El Economista, el PRI continuaría teniendo la mayoría en el Congreso de la Unión, al obtener el 31% de las preferencias electorales. Le seguiría el PAN, con el 27%. Esto quiere decir que la dupla PRI-PAN tendría mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, con el 58% de los escaños uninominales. Suficiente para seguir aprobando reformas estructurales neoliberales.

Sin embargo, este no es el retroceso más importante, sino la pérdida de votos que tendría la Izquierda rumbo a 2015. Haciendo un gráfico comparativo por partido político de la elección presidencial de 2012 (donde la Izquierda sale mejor librada) contra la encuesta pre-electoral de El Economista, encontramos lo siguiente:

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En esta gráfica apreciamos que, mientras el PAN sube votación, el PRI disminuye, el Verde aumenta 5 puntos, Movimiento Ciudadano disminuye 1 punto (aunque no suficiente para perder el registro), Nueva Alianza sube .7%, para raspar el registro de pansazo, y los dos partidos de nueva creación (PES y PH) apenas alcanzan el 1%, por lo que no alcanzan el registro.

Sin embargo, aquí viene la primera revelación: Mientras que el PRD obtuvo en 2012 22%, la proyección para 2015 es de 12%. Por otra parte, MORENA capitaliza ese 10% que el PRD pierde. Es decir, MORENA no gana más votos para la Izquierda, simplemente pasa de un partido al otro. Esto queda demostrado con el siguiente gráfico:

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Sin embargo, hay otra interrogante más. MORENA no gana votos ¿pero la Izquierda en general lo hace? Si revisamos ahora la votación por coalición de 2012 contra los datos agrupados de El Economista, encontramos lo siguiente:

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Aquí podemos apreciar perfectamente la pérdida de votos que tiene la Izquierda rumbo al 2015. El PAN logra recomponerse rumbo a la elección del año siguiente, al ganar 2 puntos respecto al 2012, que fue su piso de votación en los últimos 12 años. Sin embargo, la coalición PRI-Verde (que acompañó a Peña Nieto a llegar a la Presidencia) tiene una ganancia de 3 puntos respecto al 2012. Es decir, a pesar de la desaprobación presidencial (que reconoce la misma encuesta), el PRI-Verde obtiene una aprobación ciudadana (artificial, inducida o no, pero la obtiene) al aumentar su preferencia del voto. Lo mismo hace el PANAL, al obtener .7% más que en 2012.

Lo preocupante viene en el gráfico de la coalición de Izquierda. PRD/PT/MC/MORENA (juntos, en un caso hipotético) no logran la votación que alcanzaron hace 3 años, al perder casi 5 puntos. ¿A dónde se van esos votos que pierde la Izquierda? A la derecha: al PAN, al PRI, al Verde, al PANAL, al PH y al PES. Esto queda más ejemplificado con el siguiente gráfico:

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Es decir, MORENA no consigue ganar votos para la Izquierda, sino que la Izquierda en su conjunto los pierde y, además, de perder el PT su registro, perdería también espacios de representación y en las Cámaras.

La encuesta de El Financiero no es nada alentadora, ni para la Izquierda ni para el país, pues la votación de la Izquierda se encuentra estancada e, incluso, con riesgo de perder más votos, amén de estar dividida y atomizada.

Gran tarea se tiene por delante rumbo al 2015 y al 2018, donde de no cambiar el escenario, estamos frente a una máquina de comprar votos y consciencias imbatible llamada PRI, y donde la Izquierda en general no tiene mucho qué hacer.

Saludos. Dejen comentarios.

Deforma energética

Hola.

Dice la Real Academia Española, que deformar es hacer que algo pierda su forma regular o natural. También lo define como tergiversar, siendo esto dar una interpretación forzada o errónea a palabras o acontecimientos.

En el Congreso Mexicano, desde hace algunos sexenios, y aceleradamente durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, no se ha hecho otra cosa que no sea deformar. ¿Y qué deforman nuestros legisladores? Leyes, con el pretexto de reformarlas.

Las reformas neoliberales que han sido impulsadas en los últimos casi 35 años no responden al interés general, a lo que necesidades requeridas por el Pueblo (que representa la mayor parte de éste país). Las leyes han sido rediseñadas conforme al interés de una clase empresarial y política (definida como oligarquía), cuyos intereses representan los de ellos mismos y no los de la mayoría de la población.

Para tal efecto, se han posesionado y secuestrado al gobierno. Mediante una simulación democrática, han logrado controlar al representante del Poder Ejecutivo y su gabinete, han insertado legisladores para modificar las leyes conforme a sus intereses, han logrado generar un clima de impunidad avalado por jueces y magistrados, han controlado la dirigencia de los principales partidos políticos, y han manipulado a la población mediante los medios de comunicación para que exista un respaldo popular a sus agravios.

El paquete de reformas estructurales (que muchas veces se ha insistido en este blog que provienen de cartas-intención con el Fondo Monetario Internacional [FMI], el Banco Mundial [BM], la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE] y otros organismos) que ha presentado Enrique Peña Nieto, y que un Congreso maniatado, sometido y timorato ante la figura presidencial ha aprobado sin discusión alguna, no son otra cosa que deformas o, dicho de forma correcta, deformaciones.

La deforma laboral ha sepultado los derechos laborales y el espíritu del artículo 123 por los que se luchó durante mucho tiempo; la deforma educativa ha terminado con la responsabilidad del Estado en la educación pública, laica, gratuita y de calidad, y el espíritu del artículo 3°; la deformación del artículo 130 terminó con el Estado Laico; la deforma financiera ha legalizado el embargo, la retención de sueldos y salarios en caso de deudas por créditos, y la pena corporal (cárcel); la deforma en telecomunicaciones fortaleció a Televisa como monopolio y empresa predominante en el sector, legalizó el espionaje que era hecho ilegalmente por el Estado Mexicano, y permitió la entrada de capital extranjero al negocio de la Radio y TV, antes prohibido; la deforma hacendaria homologó el IVA en la frontera, y legalizó los gasolinazos e, incluso, los intensificó.

Dicho sea de paso, además, que los gasolinazos es una medida impuesta desde el gobierno de Felipe Calderón con el fin de homologar el precio de la gasolina mexicana con el internacional, con el fin de que, una vez que las empresas trasnacionales (como Shell, Exxon, Chevron y Texaco) lleguen al país y abran sus gasolineras, puedan competir contra PEMEX (pues de mantenerse el precio bajo, como era antes, no podrían hacerlo).

Nadie duda hoy que estas deformas fueron realizadas para beneficiar intereses económicos muy poderosos, principalmente extranjeros, y que el Gobierno Mexicano trabaja más como un lobby empresarial que como una entidad dedicada a proteger y priorizar los intereses de sus gobernados.

Pero sin duda, y aún con las graves consecuencias que tienen la deformación de las leyes antes mencionadas, la más grave es la deforma energética.

La madre de todas las reformas, como la han calificado Peña Nieto y su gabinete, es la reforma energética, que en los días pasados ha sido aprobada e impuesta por el Congreso de la Unión por el PRI, en complicidad con el PAN, el PVEM, el PANAL, y con la oposición bipolar voluble simulada del PRD.

Se ha modificado la Constitución en sus artículos 25, 27 y 28 para permitir la inversión extranjera en el sector energético (eso si, repitiendo hasta el cansancio que el petróleo seguirá siendo de la nación, aunque no dicen que en el subsuelo y que, una vez que salga de él, se perderá la propiedad por completo). En las leyes secundarias, han violado por completo el espíritu constitucionalista del artículo 27 y del Decreto de Expropiación Petrolera del General Lázaro Cárdenas, y han puesto y generado las reglas a modo para el capital trasnacional petrolero.

Las nuevas leyes permiten el despojo de las tierras por parte de las empresas trasnacionales para la búsqueda y extracción de petróleo, avaladas por el Gobierno bajo el concepto de “utilidad pública” pero para beneficio privado; no se especifican las tasas de impuestos conforme a los márgenes de utilidad de las empresas extractoras; tampoco existen regulaciones para evitar catástrofes medioambientales que pudieran existir derivado de los procedimientos poco ortodoxos que las empresas petroleras trasnacionales utilizan para obtener el producto (véase el caso Chevron en Ecuador, o el caso Shell en Nigeria) y, finalmente, dejan en un futuro incierto nuestro futuro económico y nuestra viabilidad como nación independiente, convirtiéndonos en tierra de nadie (casi literalmente).

En pocas palabras, la reforma energética da todas las garantías necesarias y no necesarias al capital extranjero trasnacional, y deja sin garantías y en absoluta indefensión a la población en general.

Ningún llamado será atendido. Peña Nieto está pagando con creces a quienes le financiaron su campaña presidencial y aseguraron el regreso del PRI a los Pinos. El PRI está subordinado a los grandes organismos financieros. Penchyna y compañía están entregados a las grandes corporaciones trasnacionales.

La instauración de la corpocracia mexicana es un hecho, acompañada de una oligarquía rapaz y dominante. Felicitemos pues, a aquellos que vendieron el país a cambio de una despensa Soriana, de souvenires del candidato presidencial priísta, de materiales de construcción, de la promesa de un cargo en el gobierno, o de quienes, en medio de su estupidez infinita, no sabían lo que hacían o por quién votaban, pues era más fácil creerle a Televisa, que informarse de lo que había detrás del hombre que, sin remordimientos y tal cual psicópata, ha desgraciado la vida de muchas generaciones hacia adelante.

Estamos en el punto de no retorno. El daño al país está hecho. Y costará muchos años y generaciones revertir el actual proceso de descomposición política, social y económica que está culminando. Que Dios (si existe) nos agarre confesados, porque nos va a cargar el payaso.

Saludos. Dejen comentarios.

Te lo dije

Hola.

En nuestra sociedad, es muy común que, de pronto, un hombre casado y ya vivido enamore y seduzca a jovencitas inmaduras e inocentes buscando placeres carnales por la insatisfacción o la monotonía que tiene con su pareja. Así, de pronto esas jovencitas encuentran lo que consideran “un buen partido” y se enamoran del hombre casado. Comienza entonces una relación sentimental, la cual comienza con filtreo, apapachos, besos, caricias, y concluye con la fornicación en varias ocasiones. Durante este tiempo, el hombre casado le comienza a hacer regalos y obsequios que ni siquiera su mujer ha tenido. Poco después, la joven se entera que su “novio” es casado, y comienza a existir la petición de que éste abandone a la esposa, con la eterna promesa del hombre casado de hacerlo en algún momento (y que nunca sucede). La joven comienza a desesperarse, y pide consejo a su madre, la cual le dice que este hombre no le conviene, que jamás dejará a su esposa, y que mejor busque a alguien de su edad y sin compromisos. Sin embargo, el enamoramiento de la joven sigue en aumento, lo que ocasiona que se aferre al hombre casado. Empiezan una serie de dramas que comienzan a fastidiar al hombre casado, al parecerse su aventura cada vez más a su matrimonio, hasta que se harta y confiesa que jamás dejará a su esposa, que sólo la quería para un rato, y que desaparezca de su vida para siempre. Así, mientras el hombre infiel casado regresa con su esposa a seguir disfrutando de su matrimonio, la joven se siente engañada, utilizada, ultrajada y humillada, no quedando más remedio que llorar desconsoladamente su tragedia, resignarse, y escuchar el clásico “te lo dije” de parte de su madre.

Lo mismo sucede hoy con el PRD. Un partido que se decía de Izquierda (la joven inmadura), y que fue seducido por el PRI (el hombre vivido y casado). Así, después de seducirlo y enamorarlo para entrar al Pacto por México, y después de ciertos roces, fornican juntos en varias ocasiones aprobando reformas estructurales antipopulares (reforma educativa, reforma en telecomunicaciones, reforma haciendaria, entre otras). Sin embargo, sabiendo el propio PRD el concubinato que tiene el PRI hace varias décadas con el PAN, piensa que el PRI le será fiel siempre, aferrándose al Pacto por México, y aprobando en Consejo y Congreso Nacional su permanencia en él, sabiendo que existen arreglos en sábanas entre el PRI y el PAN en los que no están incluídos. Tras conocerse la negociación del PRI con el PAN de las reformas política y energética, el PRD se dice engañado, utilizado, ultrajado y humillado, el cual ahora llora su tragedia desconsoladamente, y buscando la compasión del Pueblo y de los semejantes a los que despreció y ninguneó durante su amasiato con el PRI.

Sin embargo, la realidad es dura y cruda para el PRD. El PRI jamás buscó un compromiso de largo plazo, pues ellos mismos sabían que la vida del propio Pacto era hasta la reforma energética (por eso la dejaron al final). Y el PRI buscó al PRD para presentar y sacar adelante la agenda y las reformas estructurales mandatadas desde los grandes organismos internacionales y las empresas trasnacionales engañando a la opinión pública, simulando un consenso inexistente, y generando un totalitarismo disfrazado del que el PRD fue partícipe. Utilizaron, además, al propio PRD para criminalizar la protesta social en el DF, algo que no beneficia en nada al Gobierno de la Ciudad, al echarse encima a sus principales promotores y electores: los activistas sociales, y si beneficia al Federal en sus fines, facilitándoles el uso de la represión como forma de contención ante la inconformidad existente.

Cabe señalar, además, que la salida del PRD del Pacto por México no responde a una convicción por defender a la Nación (de ser este su fin, ni siquiera hubieran entrado al Pacto), ya que todavía 5 días atrás, el PRD aprobó en su Congreso Nacional el mantenerse dentro del Pacto por México, con una votación de 300 votos a favor contra 4 en contra. Así, la salida del Pacto por México es -según lo asegurado por Zambrano ayer- porque no los tomaron en cuenta en sus negociaciones, más no porque estuvieran en desacuerdo. Tan es así, que Zambrano deja abierta la posibilidad de regresar al Pacto por México, al asegurar que no regresaremos a los trabajos del Pacto, si no se corrige estas claras deficiencias, estos claros atropellos, si no se reponen los procedimientos (La Orquesta, http://laorquesta.mx/prd-abandona-el-pacto-por-mexico/). También resulta un intento hipócrita de reconciliarse con el Pueblo de México y simular una inexistente defensa de la Nación, pensando en mejorar su muy cuestionada y deteriorada imagen pública con miras a la elección intermedia del 2015, donde buscan impedir (o frenar) la ya anunciada caída de sus números y su desastroso resultado electoral.

Sin embargo, la salida del PRD del Pacto por México es estéril a estas alturas. Primero, porque el propio Peña Nieto se burló de ellos, al asegurar que pese a la salida del PRD del Pacto por México, cuenta con la mayoría en el Senado (con la unión del PRI, PAN, PVEM y PANAL) para sacar adelante la reforma (es decir, la posición del PRD sólo era legitimadora, pero no necesaria). Y segundo, porque su presencia en las calles no es indispensable ni significativa (ya quedó demostrado que, en su última convocatoria al Zócalo de la Ciudad de México, apenas pudieron llenar la mitad de la plancha). Es decir, se han convertido en un lastre de la derecha, y en un lastre para el Pueblo.

La suma que el PRD haga en la defensa del petróleo es simbólica, pero de ninguna podemos olvidar ni perdonar todas las de cal por una de arena. El PRD debe asumir su responsabilidad histórica en el desastre que se avecina a la Nación por su entreguismo, por su alcahuetería y complacencia a las tropelías del poder. De nada sirve que ahora venga a chillar de que el PRI lo engañó, porque cuando firmaron el Pacto por México, sabían lo que firmaban y, aún así, salieron en la foto con sus caritas sonrientes.

Así, como la madre enojada, sólo nos queda decir una cosa: te lo dije.

Saludos. Dejen comentarios.

Carta abierta a Luis Arias Pallares

Estimado Luis:

Te escribo esta carta porque no puedo quedarme cruzado de brazos ante tu actuar al frente del cargo público que representas, aunque sé que muy probablemente, después de escribir esta carta, no quieras volverme a dirigir la palabra (lo sé porque conozco tu orgullo y tu carácter). Pero lo hago más allá de todo, porque ante todo te considero mi amigo, más allá de todas las cuestiones políticas y personales que vivimos durante mucho tiempo en el PRD. Y es por esa amistad e invocando a la verdad por lo que me he animado a escribirte pese a todo. Sin embargo, no hago otra cosa más que, con base en tus actos, decir lo que siento y pienso con respecto a muchas cosas (aunque sé, de antemano, que puede doler y disgustarte).

Te he observado este año y un mes que has sido diputado. Más que alegrarme, me apena tu actuar. Porque has traicionado al Pueblo, has traicionado tu memoria y por lo que en algún momento luchaste, y sobre todo, porque te has traicionado a tí.

Hay muchas cosas que quizá jamás tengan respuesta, pero no por eso no debo preguntarlas. Una de las cosas que me da vueltas en la cabeza es ¿Qué estabas pensando cuando aprobaste las leyes secundarias de la Reforma Educativa? O sea, esperaría esa actitud de parte de Beltrones, de Luis Alberto Villarreal, de Arturo Escobar, o de algún diputado criado entre algodones, hijo de burgueses y beneficiarios del sistema que nos oprime ¿Pero de tí? Luis, no me vas a salir con que siempre viviste bien, porque no es así. Vivías en Iztapalapa, en una zona bastante modesta. Lo sé porque me abriste las puertas de tu casa (un departamento de tus padres), lo cual, por cierto, agradezco infinitamente.

Y te lo pregunto porque esas leyes secundarias de la Reforma Educativa (reforma que cuando fue votada, por cierto, estuviste ausente) privatizaron la educación pública de facto, tal cual lo hizo Pinochet en Chile hace 20 años. Ahora, el que tenga para pagar podrá educarse, y quien no, simplemente será obrero, inmigrante o miembro de la delincuencia organizada.

Luis, fuiste a escuelas públicas (al igual que yo), y luchamos juntos contra la privatización de la UNAM en la huelga del 99-2000. ¿Acaso para tí era solamente un trampolín político esa huelga? Para mí no lo era, y siempre creí en esa causa. Y por mucho tiempo, tú también. Recuerdo que presumías mucho haber participado en esa huelga, y que habíamos logrado detener el embate privatizador de Zedillo y Barnés de Castro. Incluso, siempre cuestionaste que Juan Ramón jamás hizo el tan prometido Congreso Universitario. Un año después, metimos al sub-Marcos a la UNAM. ¿También era un trampolín, una foto, el momento protagónico?

No puedo concebir que alguien como tú, que viene de abajo, que comenzó igual que muchos de nosotros (volanteando, haciendo activismo, peleando en el debate y en las escuelas) ahora se haya convertido en eso contra lo que luchabas. Traicionaste a tus maestros y tu formación en la educación pública cuando aprobaste las reformas secundarias de la reforma educativa. Traicionaste parte de lo que eres como persona y como ser humano.

¿Y qué decir de lo que hiciste con la Reforma Hacendaria? Gravaste el ISR con el 32% y el alimento para mascotas, aprobaste la desaparición del IETU (un impuesto para empresarios), homogeneisaste el IVA de la frontera con el del resto del paìs (que impactará en los comerciantes de la frontera, y beneficiará a los gringos, que tanto repudiabas). ¿Que te pasaba por la cabeza? ¿Acaso no recuerdas que tu familia, tu papá (qepd), tu mamá, tus hermanos eran (o son) gente de la clase trabajadora? ¿No pensaste en ellos cuando decidiste aprobar la Reforma Hacendaria de EPN?

¿Y ahora qué debo esperar de tí? ¿Que apruebes también la Reforma Energética, y (al igual que los diputados del PRI, PAN, PVEM y PANAL) nos des el tiro de gracia como país y como Nación libre e independiente?

Siempre admiraste al Ché y a Fidel. ¿Crees que lo que haces se apega a los ideales de ellos y por lo que lucharon toda su vida? ¿De verdad la playera del Ché la portabas por convicción, o como un mero producto de márketing (muy utilizado de esa forma, por cierto, por estas épocas)? ¿Realmente escuchaste a Silvio por su mensaje, porque estaba buena la tonada, o por no quedarte atrás en la onda universitaria y de sentirte intelectual sólo por escucharlo?

¿Pero sabes qué? Te juzgo, pero no te culpo. No puedo pedirle peras al olmo, ni mucho menos que te pongas del lado del Pueblo cuando no es por él por el que llegaste a tu escaño legislativo. Ambos sabemos que llegaste por la vía plurinominal, y que la diputación no era para tí. Que llegaste a base de favores y prevendas políticas, por pertenecer a una corriente al interior del PRD, y no por el sufragio universal, libre, directo y secreto.

Siempre respeté tu anti-obradorismo, pero jamás pensé que te fueras a poner del lado del opresor, cuando tú estás (se supone) del lado de nosotros. No sé cómo puedes decirte “de Izquierda” cuando te has opuesto al Pueblo y no lo representas. Cuando no has defendido en la Cámara lo que te corresponde. Cuando por seguir una línea te has puesto de tapete de aquellos que buscan destruirnos como Nación. Sólo recuerda que tu cargo dura sólo tres años, pero tu nombre en la Historia estará siempre, ya sea ensalsándote o repudiándote.

Le escribí esta carta a mi amigo, y aunque sé que no cambiará en nada tu actuar (aunque de verdad espero que si lo reflexiones y hagas algo distinto, votando por consciencia y no por consigna), al menos tenía que expresar lo que pienso y siento. Y también la escribí porque, de no hacerlo, plasmarlo y hacértelo de tu conocimiento, me haría cómplice por omisión.

Y aunque no comparto lo que haces, de verdad te deseo mucha suerte en tus proyectos políticos, y que de verdad en 20 o 30 años no lamentes lo que estás haciendo por tu país, cuando ya sea demasiado tarde.

Te agradezco mucho tu atención a la presente, y te envío un cordial, afectuoso y combativo saludo, a tu trinchera, y desde la mía.

Atentamente, tu amigo:

Héctor G. Legorreta

La gran amenaza

Hola.

En la madrugada entre el 27 y 28 de febrero de 1933 (cuatro semanas después de que Hitler había sido nombrado Canciller), sucedió un incidente que, por su repercusión, está muy alejado de haber sido fortuito: el parlamento alemán (Reichstag) se incendió súbitamente. Entonces, Hitler culpó a los comunistas de haber sido quienes causaron el incendio, a quienes dos semanas antes acusó al asegurar que durante 14 años los partidos de la destrucción y de la Revolución de Noviembre, han desecho y destruido a nuestro pueblo.

Así, tras el incendio, Hitler publicó el Decreto del Presidente del Reich para la Protección de las personas y del Estado, que en su justificación argumentaba que era para repeler actos comunistas de violencia que ponen en peligro el Estado (sic), y que en su artículo 1 ordenaba que los artículos 114, 115, 117, 118, 123, 124 y 153 de la Constitución del Imperio Alemán se suspenden hasta nuevo aviso. Por lo tanto, habrá restricciones a la libertad personal, el derecho a la libertad de expresión, incluida la libertad de prensa, de reunión y el derecho de asociación, la intervención en el correo, postales, telegráficas, y las comunicaciones telefónicas, arreglos de registros domiciliarios e incautaciones, así como las restricciones a la propiedad fuera los límites legales prescritos otra manera permitida.

Así mismo, dicho decreto daba poderes máximos al Reich, obligaba a los estados y municipios a subordinarse a su autoridad, y castigaba con multas y cárcel a quien se insubordinara a sus órdenes. Sin embago, cabe señalar, Hitler no actuó solo, pues consiguió el apoyo del Zentrumspartei (Partido del Centro, de ideología católica) para consumar sus actos que pondrían a Alemania bajo un régimen dictatorial y tiránico.

Desafortunadamente, existen regímenes que siguen sus pasos, y más aún, que no están muy lejos de nosotros, ni de nuestra realidad. El gobierno actual encabezado por Enrique Peña Nieto ha pretendido regresarnos a los tiempos del gran autoritarismo priísta, al estado de las décadas de los 60’s y 70’s, y que ha buscado por medio de todos los cauces limitar o suprimir libertades y garantías individuales, para poder tener la menor resistencia a sus pretenciones.

Eso explica el porqué cooptó y compró a la oposición mediante el Pacto por México, que en la práctica ha convertido al Congreso en un mero trámite para la aprobación de sus iniciativas, leyes y reformas antipopulares. Explica, desde luego, el cerco que existe al Zócalo (sede del Poder Ejecutivo y Judicial) y de San Lázaro (sede del Poder Legislativo). Explica también el uso indiscriminado de los medios de comunicación (en particular del duopolio televisivo) como un gran instrumento propagandístico (donde Laura Bozzo es solo la punta del iceberg). Explica, bajo el pretexto de los desastres naturales, la militarización de diversas zonas clave en el país, aunada a la ya existente e iniciada por Felipe Calderón en el sexenio pasado. Y explica, por supuesto, la represión y criminalización a la protesta política y social, tan presente hoy en el país.

En estos días, el diputado del PAN Francisco Sotomayor presentó una iniciativa del ley (que ya había sido previamente rechazada) que busca criminalizar la protesta social, endurecer las penas en contra de quienes cometan actos violentos en marchas y acotar las manifestaciones para que éstas no se realicen en vías primarias. Sin embargo, a diferencia de otras ocasiones, esta iniciativa no va sóla, pues ya se han sumado diputados del PRI y del PVEM (que apoyan al presidente en turno). La iniciativa del PAN pretende que quienes quieran realizar una marcha notifiquen día y hora de su realización, el ‘‘objeto de la reunión, número aproximado de participantes, medidas de seguridad prevista por los organizadores y demandas sociales o de carácter político’’.

Sin embargo, no es la única iniciativa del mismo estilo. La senadora Gabriela Cuevas (PAN) propuso una iniciativa –ya publicada en la Gaceta Parlamentaria– para regular las movilizaciones, que faculta a la autoridad a disolver aquellas manifestaciones contrarias ‘‘a las buenas costumbres’’, a las normas de orden público, así como aquellas en que los manifestantes ‘‘profieran insultos o amenazas’’ o empleen violencia contra las personas y sus bienes; además, se faculta a la autoridad a imponer multas de hasta 30 días de salario mínimo y arresto de hasta 36 horas.

Lo grave del asunto no es que existan estas iniciativas, sino que en el momento actual existen las condiciones para que sea aprobada por el pleno del Congreso. Esto es lo de menos. Lo grave es que existen grandes posibilidades de que la opinión pública apruebe estas leyes.

Durante meses, han preparado a la opinión pública para que, voluntariamente y sin oponer resistencia, renuncien a una de sus principales garantías individuales: la libertad política, de manifestación, de inconformidad y de rebeldía al sistema político y económico actual. Incitar al odio contra los que difieren del poder actual, sus políticas y quienes lo representan ha sido una tarea hormiga de Televisa y sus tentáculos mediáticos.

Así, en un afán de mostrar como violenta a toda manifestación existente y cuestionable al status quo actual (disturbios de la Toma de Protesta de EPN el 1º de diciembre de 2012, los yaquis en Sonora, los maestros de la CNTE, las manifestaciones del SME, las protestas por el Informe de Gobierno, los anarquistas, etc.), los medios de comunicación, mediante un uso desvirtuado del lenguaje, utilizando la ignorancia de la gente y su deficiente utilización y deformación del idioma, y desvirtuando conceptos como “anarquista” (que miles de veces ha sido pronunciado en la televisión al tiempo que pasan imágenes de agresión y violencia entre manifestantes y la policía), han creado una percepción para justificar la represión a cualquier manifestación, el uso indiscriminado, indistinto e inmisericorde de la fuerza pública, y han conseguido que la misma gente, en vez de defender sus derechos, aplauda el atropello de los propios.

Y así los medios, en ese señalamiento público de los anarquistas como enemigos públicos número 1 (y que hace algunas semanas eran los profesores de la CNTE), han etiquetado a todo el que protesta como “anarquista” (asumiendo que este grupo es el que hace los disturbios), y han realizado detenciones “ejemplares” de estos grupos. Lo malo es que ni todos los detenidos son anarquistas, ni todos los anarquistas son detenidos.

Los medios de comunicación, en vez de analizar el fondo de las protestas, la creciente frustración por la falta de oportunidades de los jóvenes y de los no tan jóvenes que desemboca en violencia institucionalizada contra el estado, y las reformas estructurales dictadas desde afuera y que nos están llevando al despeñadero, legitiman los intereses fascistas y totalitarios de los gobernantes en turno para suprimir, de una vez por todas y para siempre, las pocas libertades que aún conservamos.

Los neoliberales mexicanos han ido tan lejos como la población se lo ha permitido, y más que cualquiera, pues nos han arrebatado todo con sus privatizaciones y, encima, quieren arrebatarnos la dignidad, la libertad y la esperanza. Lo malo es que el Pueblo ha interiorizado tanto lo que la televisión los ha malformado, que de pasar esta iniciativa de ley serán los primeros en aplaudirla, cuando serán los primeros afectados por ella.

Lo único que diferencia a Peña Nieto de Hitler es que uno era excelente orador, mientras que el otro no sabe hablar ni lee. Sin embargo, ambos ganaron con un gran respaldo popular (uno, derivado de la gran crisis económica que tenía Alemania, el otro porque compró los votos necesarios para hacerlo), tienen un gran aparato mediático que los respalda, y tal vez Peña Nieto no nos mande a una guerra contra el mundo, pero tiene las mismas intenciones que Hitler: que un pequeño grupo de privilegiados tengan el poder hegemónico y por siempre, y que nadie en su sano juicio ose cuestionarlo.

Esa es la gravedad del problema, y nosotros tenemos la solución: impedir, a toda costa, que nos arrebaten lo último de lo que disponemos: nuestra libertad, que al final es una de las cosas esenciales que nos distingue como humanos.

Saludos. Dejen comentarios.